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sábado, 25 de junio de 2016

Sekhmet y Hathor - Mitología Egipcia

SEKHMET Y HATHOR

Relato anterior (es muy recomendable leerlo para entender este)


  Ra (dios del Sol) gobernó Egipto durante miles de años llevando bienestar y prosperidad a sus habitantes gracias a las fabulosas cosechas y a sus magníficas leyes. Los egipcios solo tenían palabras de agradecimiento y no dejaban de ensalzar su nombre.

  Pero Ra, había tomado forma humana y por lo tanto envejecía día a día. Un buen día, los egipcios, dejaron de respetarlo, comenzaron a burlarse de su aspecto senil y a desobedecer sus órdenes.

  Ra no pudo evitar oír las burlas y comentarios y cuando vio que los hombres no obedecían las leyes, se enojó de tal manera que decidió convocar a los dioses que había creado en un lugar secreto para pedir consejo.

  Allí estaban Shu (dios del aire y la luz)Tefnut (diosa de la humedad), Geb (dios de la tierra), Nut (diosa del cielo) y Nun (dios de océano primordial) escuchando el problema que aquejaba al dios Ra. Nun habló diciendo:

-Lo que debes hacer es destruirlos con la forma de tu hija, la diosa Sekhmet (diosa de la guerra y la venganza).

  Los otros dioses, al ver el mal comportamiento de los hombres, le aconsejaron también destruir a los hombres por intermedio de la diosa Sekhmet.

  Ra, con su ojo, que despedía una mirada aterradora, creó a la diosa Sekhmet. Feroz y sanguinaria cual leona que persigue su presa y se deleita en la matanza y en la sangre. Siguiendo las órdenes de Ra, desencadenó su furia sobre todos los que ridiculizaron a su padre, sembrando el terror y la desesperación en todo Egipto.

   Los hombres huían a esconderse, pero la diosa Sekhmet, los perseguía y los asesinaba relamiéndose con la sangre.

  Cuando Ra vio lo que Sekhmet había hecho la llamó a su presencia para preguntarle si lo había obedecido. Sekhmet le respondió que estaba feliz porque había vengado a su padre Ra, eliminando a todos los hombres que éste le había entregado. Todo Egipto estaba teñido del color de la sangre y era imposible detener la furia de la cruel y sanguinaria Sekhmet.

  Pero Ra se apiadó de los hombres y decidió hacer algo para frenar la matanza. Envió entonces a mensajeros rápidos y silenciosos en busca de grandes cantidades de ámbar. Luego ordenó preparar muchos litros de cerveza hasta llenar siete mil jarras. Más tarde, mandó mezclar el ámbar con la cerveza. A la luz de la luna, la cerveza adquiría el color rojo de la sangre. Hizo llenar nuevamente las jarras y envió a sus mensajeros a volcarlas en el lugar donde se encontraba Sekhmet.

  Al salir el sol, Sekhmet estaba preparada para su próxima cacería, cuando vio la tierra inundada de color rojo y creyó que sería sangre real porque no había cerca ningún hombre. Se acercó y bebió alborozada mientras reía y disfrutaba pensando que era sangre. Bebió tanto ese día, que presa de la ebriedad, no pudo matar a ningún hombre.
 
  Cuando Sekhmet volvió ante la presencia de Ra, el dios la recibió con alegría pues no había matado a ninguna persona y decidió cambiar su nombre por el de Hathor, aunque esta nueva divinidad también es conocida por el nombre de Bast . A partir de ese momento se convirtió en la diosa Hathor, fue la diosa de la dulzura, el amor y la pasión. Así como se representaba a Sekhmet como una leona, Bast es representada como una gata.



  La humanidad fue redimida y Ra continuó reinando en su ancianidad, aunque sabía que había llegado el momento de delegar el gobierno de Egipto en los dioses jóvenes. No olvidemos que el poder de Ra estaba en su nombre secreto. Si alguien lo descubría, Ra dejaría de reinar. Ra sabía esto y lo mantenía oculto en su corazón. Solo utilizando grandes poderes mágicos se podría conocer.

La historia continúa: Siguiente relato

jueves, 23 de junio de 2016

El nombre secreto de Ra - Mitología Egipcia


EL NOMBRE SECRETO DE RA – EL ORIGEN DE LAS COBRAS

Relato anterior (es recomendable leerlo para entender este)


  Aviso: las aclaraciones en rojo son para explicar quiénes son los diferentes dioses u otras palabras mitológicas, si ya los conoces ignóralas

  Introducción: en la mitología egipcia, el nombre (Ren) era uno de los elementos primordiales del ser humano, junto con el Ka (la fuerza vital), el Ib (el cuerpo) el Ba (el alma), el Aj (el espíritu o fantasma) y el Sheut (la sombra). Ni lo animado ni lo inanimado podía existir si carecía de nombre. Por eso, como elemento mágico, el conocimiento del nombre podía transferir los poderes del ser al que pertenecía. Todos los dioses tenían múltiples nombres, algunos no conocidos, y ese era el caso de Ra (dios del sol). De entre todos existía uno que representaba la fuente de poder del dios y era desconocido por todos los hombres y dioses.

  La leyenda narra que en el inicio del mundo Geb (dios de la tierra) se unió con Nut (diosa del cielo) y tuvieron varios hijos: Isis (diosa madre), Osiris (dios de la resurrección), Neftis (diosa de la muerte), y Seth (dios del mal).  Isis conocía todos los secretos del cielo y de la tierra, ansiaba el conocimiento, y por eso la devoraba el deseo de conocer el nombre secreto de Ra.

  Ra ya era muy viejo. Caminaba con dificultad. Su cuerpo entero temblaba. Sus palabras se escuchaban entrecortadas y como la mayoría de los ancianos, babeaba.

  Isis comenzó a seguirlo a escondidas y cuando una gota de la baba de Ra cayó sobre la tierra formando barro, ella lo recogió y modeló una serpiente, más concretamente la primera cobra. Colocó la serpiente cerca del camino y cuando Ra paseaba, esta lo mordió y luego huyó a ocultarse.

  El veneno corrió rápidamente por el cuerpo de Ra, provocándole un dolor hasta ahora desconocido. Ra gritó con todas sus fuerzas y los dioses corrieron a su encuentro. El dios del sol estaba desconcertado. Sentía que un fuego lo quemaba por dentro y no encontraba explicación a lo sucedido.
Los dioses convocados, lloraban y se lamentaban. Entre estos dioses, se encontraba la astuta Isis que se acercó preguntando:

-¿Qué sucede padre todopoderoso? ¿Acaso te ha mordido una de las serpientes que has creado?

  Ra respondió:

-Me ha mordido una serpiente que yo no he creado. No puedo dejar de temblar. Siento que un fuego abrasador me quema por dentro y me devora.

  Isis se acercó con dulzura y le dijo al oído:

-Si me dices tu nombre secreto, podré hacer uso de mis poderes mágicos y podré sanarte.



  Ra respondió:

-Yo soy el que hizo el cielo y la tierra. El que creó las aguas, los vientos, la luz, la oscuridad. Soy el creador del gran río Nilo. Yo soy Khepri por la mañana, Ra al mediodía y Atum al atardecer.

  A lo que Isis contestó:

-Tú sabes bien, padre todopoderoso, que esos nombres son conocidos por todos. Lo que yo necesito para curarte es tu nombre secreto.

  Ra la tomó de la mano y le susurró al oído:

-Antes que mi nombre pase de mi corazón al tuyo, júrame que no se lo dirás a nadie salvo al hijo que tendrás al que llamarás Horus. Y Horus deberá jurar que el nombre permanecerá en él por siempre. No se lo debe comunicar ni a otros dioses ni a otros hombres.

  Isis realizó su juramento y el conocimiento del nombre secreto pasó del corazón de Ra al corazón de Isis. Entonces, Isis haciendo uso de todos su poderes mágicos dijo:


-¡Arrójate fuera, veneno! ¡Sal fuera de Ra! ¡Oh Ojo de Horus, sal fuera del dios que ha dado origen a la vida por medio de sus palabras! Soy yo quien realiza este hechizo, soy yo quien envía fuera el poderoso veneno, para que caiga sobre la tierra. El gran dios me ha entregado su nombre. ¡Ra vivirá y el veneno morirá!, ¡el veneno muere y Ra vivirá! - Así fue como habló Isis la Grande, Señora de los Dioses, que conoce a Ra en su propio nombre..



  El veneno desapareció y Ra se sintió bien, pero dejó de reinar sobre Egipto. Encontró un lugar en el cielo donde pasear siguiendo la trayectoria del sol.

miércoles, 22 de junio de 2016

El origen del mundo - Mitología Egipcia


EL ORIGEN DEL MUNDO - LA CREACIÓN DE RA



  Cuenta la leyenda que en el principio de los tiempos no había luz, todo era oscuridad. Únicamente existía una enorme extensión de agua llamada Nun. El poder de este océano infinito era tan grande que pudo crear en la penumbra un gran huevo brillante y rodeado de llamas del que nació Ra, el dios del Sol.

  Ra también heredó un enorme poder, y pronto se acostumbró a cambiar de forma, especialmente a la de algún ave. Tal era su poder que lo que él nombraba adquiría forma y se volvía real. Pero, sin embargo, su mayor poder se hallaba en su nombre secreto, su verdadero nombre, el cuál le concedería a quién lo pronunciara dominio absoluto sobre el dios del Sol. Nunca se lo dijo a nadie y lo guardó en secreto con sumo cuidado para protegerlo.

  Entonces se propuso crear el sol, y dijo: “Al amanecer me llamo Khepri, al mediodía Ra y al atardecer Atum”. Y entonces, el sol apareció por primera vez iluminando la oscuridad, como envuelto en llamas,  se elevó sobre el horizonte simulando una enorme esfera de oro reluciente, y al atardecer descendió con la elegancia propia de un ave fénix para volver a ocultarse.

  Nombró a Shu, y los vientos se congregaron por primera vez y comenzaron a soplar sin descanso, formando el primer susurro del aire.

  Nombró a Tefnut, la lluvia se hizo presente con sus gotas, que parecían lágrimas que caían incesantemente de las esponjosas nubes.

  Nombró a Geb y con solo nombrarlo, se formó la tierra, la tierra que habitarían los humanos y todas las especies terrestres.

  Quiso hacerle compañía a Geb, y para eso nombró a la diosa Nut, haciendo que el firmamento se arqueara sobre la tierra.

Imagen de Geb y Nut, Tierra y Cielo


  Cuando quiso coronar a Egipto con el río Nilo, nombró a Hapi, el padre de los dioses. Y el Nilo comenzó a fluir a través de Egipto fertilizando su amplio valle. Ra, comenzó a nombrar una por una todas las cosas que existen sobre la tierra y estas se hicieron visibles y crecieron. Finalmente les dio nombre a los hombres y a las mujeres, y desde entonces la humanidad pobló la tierra.


  Una vez terminada la creación, Ra tomó la forma de un hombre y se convirtió en el primer faraón de Egipto, dispuesto a gobernar sabiamente hasta el fin de los días de su cuerpo mortal.


  La historia continúa: Siguiente relato