Mostrando entradas con la etiqueta MITOLOGÍA GRIEGA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta MITOLOGÍA GRIEGA. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de mayo de 2017

Eros y Psique | Cuando Cupido se enamoró




En una ciudad de Grecia había un rey y una reina que tenían tres hijas. Las dos primeras eran hermosas. Para ensalzar la belleza de la tercera, llamada Psique, no es posible hallar palabras en el lenguaje humano. Tan hermosa era que sus conciudadanos, y un buen número de extranjeros, acudían a admirarla. Incluso dieron en compararla a la propia Afrodita, y no advirtieron que, al descuidar los ritos debidos a esta diosa, tal vez estaban atrayendo sobre la bella y bondadosa joven un destino funesto. Afrodita, la diosa que está en el origen de todos los seres, herida en su orgullo, encargó a su hijo Eros: “Haz que Psique se inflame de amor por el más horrendo de los monstruos” y, dicho esto, se sumergió en el mar con su cortejo de nereides y delfines.

Psique, con el correr del tiempo, fue conociendo el precio amargo de su hermosura. Sus hermanas mayores se habían casado ya, pero nadie se había atrevido a pedir su mano: al fin y al cabo, la admiración es vecina del temor… Sus padres consultaron entonces al oráculo: “A lo más alto contestó la llevarás del monte, donde la desposará un ser ante el que tiembla el mismo Júpiter”. El corazón de los reyes se heló, y donde antes hubo loas, todo fueron lágrimas por la suerte fatal de la bella Psique. Ella, sin embargo, avanzó decidida al encuentro de la desdicha.

Sobre un lecho de roca quedó muerta de miedo Psique, en lo alto del monte, mientras el fúnebre cortejo nupcial se retiraba. En estas que se levantó un viento, se la llevó en volandas y la depositó suavemente en un pradera cuajada en flor. Tras el estupor inicial Psique se adormeció. Al despertar, la joven vio junto al prado una fuente, y más allá un palacio. Entró en él y quedó asombrada por la factura del edificio y sus estancias; su asombro creció cuando unas voces angélicas la invitaron a comer de espléndidos platos y a acostarse en un lecho.

Cuando cayó la noche y Psique estaba a punto de dormirse, un misterioso ser la abrazó en la oscuridad, explicándole que él era el esposo para el cual estaba destinada. Ella no conseguía ver sus rasgos, pero su voz era dulce y su conversación llena de ternura. Su matrimonio se consumó, pero antes de que volviera la aurora, el extraño visitante desapareció, haciéndole prometer primero a Psique que jamás intentaría ver su rostro.

Pasaron los días por la soledad de Psique, y con ellos sus noches de placer. En una ocasión su desconocido marido le advirtió: “Psique, tus hermanas querrán perderte y acabar con nuestra dicha”. “Mas añoro mucho su compañía dijo ella entre sollozos. Te amo apasionadamente, pero querría ver de nuevo a los de mi sangre”. “Sea “, contestó el marido, y al amanecer se escurrió una vez más de entre sus brazos. De día aparecieron junto a palacio sus hermanas y le preguntaron, envidiosas, quién era su rico marido. Ella titubeó, dijo que un apuesto joven que ese día andaba de caza y, para callar su curiosidad, las colmó de joyas. Poco antes de que anocheciera, Psique tranquilizó a sus hermanas y las despidió hasta otra ocasión.



Con el tiempo, y como no podía ser de otra forma, Psique quedó encinta. Pidió entonces a su marido que hiciera llegar a sus hermanas de nuevo, ya que quería compartir con ellas su alegría. Él rezongó pero, tras cruzar parecidas razones, acabó accediendo. Al día siguiente llegaron junto a palacio sus hermanas. Felicitaron a Psique, la llenaron de besos y de nuevo le preguntaron por su marido. “Está de viaje, es un rico mercader, y a pesar de su avanzada edad…” Psique se sonrojó, bajó la cabeza y acabó reconociendo lo poco que conocía de él, aparte de la dulzura de su voz y la humedad de sus besos… “Tiene que ser un monstruo “, dijeron ellas, aparentemente horrorizadas, “la serpiente de la que nos han hablado. Has de hacer, Psique, lo que te digamos o acabará por devorarte”. Y la ingenua Psique asintió.

“Cuando esté dormido, dijeron las hermanas, coge una lámpara y este cuchillo y córtale la cabeza”. Enseguida partieron, y dejaron sumida a Psique en un mar de turbaciones. Pero cayó la noche, llegó con ella el amor que acostumbraba y, tras el amor, el sueño. La curiosidad y el miedo tiraban de Psique, que se revolvía entre las sábanas. Decidida a enfrentar al destino, sacó por fin de bajo la cama el cuchillo y una lámpara de aceite. La encendió y la acercó despacio al rostro de su amor dormido. Era… el propio dios Eros, joven y esplendoroso: unos mechones dorados acariciaban sus mejillas, en el suelo el carcaj con sus flechas. La propia lámpara se avivó de admiración; la lámpara, sí, y una gota encendida de su aceite cayó sobre el hombro del dios, que despertó sobresaltado.

Al ver traicionada su confianza, Eros se arrancó de los brazos de su amada y se alejó mudo y pesaroso. En la distancia se volvió y dijo a Psique: “Llora, sí. Yo desobedecí a mi madre Afrodita desposándote. Me ordenó que te venciera de amor por el más miserable de los hombres, y aquí me ves. No pude yo resistirme a tu hermosura. Y te amé… Que te amé, tú lo sabes. Ahora el castigo a tu traición será perderme”. Y dicho esto se fue.

El palacio desapareció también, y la pobre Psique se encontró en la roca solitaria donde quisieron matarla otra vez, en una espantosa soledad. Al principio pensó en suicidarse y se tiró a un río que había cerca de allí, pero las aguas la llevaron suavemente a la otra orilla.



Psique comenzó entonces una búsqueda desesperada por encontrar a Eros que culminó en su llegada al templo de Afrodita. Ésta, llena de ira y deseos de venganza, rasgó las vestiduras de Psique y le encomiendó tareas imposibles como clasificar miríadas de semillas distintas. Psique recibía ayuda de distintos dioses y fuerzas de la naturaleza que hacían posible que completara estos desafíos. Afrodita entonces inventó un nuevo castigo para Psique: ella debería internarse en el Inframundo en busca de Perséfone, reina de los infiernos, para rogarle que le diera un poco de su belleza dentro de un cofre. Sorteando varias dificultades, Psique cumplió con la tarea y comienzó su viaje de vuelta hacia la luz. En el camino, cayó presa nuevamente de la curiosidad. Atraída por el deseo de agradarle más a su amado adornándose de belleza divina, abrió el cofre e inmediatamente cayó en un sueño mortal.

Mientras tanto Eros, recién recuperado de su herida, partió en búsqueda de su amada esposa para despertarla de su sueño. Luego se dirigió a visitar a Zeus para rogar al dios que tuviera compasión de Psique y la hiciera inmortal para que pudiera vivir con él en los cielos. Zeus se compadeció de Eros y apaciguó a Afrodita diciéndole que éste sería un casamiento digno de su hijo. Así es que ordenó el casamiento de Eros y Psique, que duraría para siempre. Afrodita acabó perdonándolos y hasta bailó en la boda.

Según Apuleyo, la hija nacida de ambos llevaría el nombre “Hedoné”, que significa Placer.

Curiosidad: Psique en griego quiere decir alma.


Texto sacado de aquí, aquí y aquí.

martes, 9 de mayo de 2017

Caos: la creación del universo



La entrada de hoy va a ser un poco diferente, porque he pensado: ¿Qué mejor manera de contar el origen del universo según la mitología griega que citando a Ovidio? Así que aquí os la dejo. Pondré la definición de las palabras destacadas al final.

      Antes del mar y de las tierras y lo que cubre todo, el cielo, 5
uno era de la naturaleza, el rostro en todo el orbe,
al que dijeron Caos, ruda e indigesta mole
y no otra cosa sino peso inerte, y, acumuladas en él,
unas discordes simientes de no bien juntadas cosas.

Ningún Titán todavía al mundo ofrecía luces, 10
ni nuevos, creciendo, reparaba sus cuernos Febe,
ni en su circunfuso aire pendía la tierra,
por los pesos equilibrada suyos, ni sus brazos por el largo
margen de las tierras había extendido Anfitrite,
y por donde había tierra, allí también ponto y aire. 15

Así, era inestable la tierra, innadable la onda,
de luz carente el aire: en ninguno su forma persistía,
y estorbaba a los otros cada uno, porque en un cuerpo solo
lo frío pugnaba con lo cálido, lo húmedo con lo seco,
lo muelle con lo duro, lo sin peso con lo que tenía peso. 20
     
Esta lid un dios y una mejor naturaleza dirimió,
pues del cielo las tierras, y de las tierras escindió las ondas,
y el fluido cielo segregó del aire espeso.
Las cuales cosas, después de que las separó y eximió de su ciega acumulación,
disociadas por sus lugares, con una concorde paz las ligó: 25

la fuerza ígnea y sin peso del convexo cielo
rieló, y un lugar se hizo en el supremo recinto;
próximo está el aire a ella en levedad y en lugar;
más densa que ellos, la tierra, los elementos grandes atrajo
y presa fue de la gravedad suya; el circunfluente humor 30
lo último poseyó, y contuvo al sólido orbe.



     Así cuando dispuesta estuvo, quienquiera que fuera aquel de los dioses
esta acumulación sajó, y sajada en miembros la juntó:
en el principio, la tierra, para que no desigual por toda
parte fuera, en forma la aglomeró de gran orbe; 35
entonces a los estrechos difundirse, y que por arrebatadores vientos se entumecieran
ordenó, y que a la rodeada tierra circundaran los litorales;

añadió también fuentes y pantanos inmensos y lagos,
y las corrientes declinantes ciñó de oblicuas riberas,
las cuales, diversas por sus lugares, en parte son sorbidas por ella, 40
al mar arriban en parte, y en tal campo recibidas
de más libre agua, en vez de riberas, sus litorales baten;

ordenó también que se extendieran los llanos, que se sumieran los valles,
que de fronda se cubrieran las espesuras, que se elevaran lapídeos montes;
y, como dos por la derecha y otras tantas por su siniestra 45
parte, el cielo cortan unas fajas (la quinta es más ardiente que aquellas),
así distinguió la carga en él incluida con el número mismo
el cuidado del dios, y otras tantas llagas en la tierra se marcan;

de las cuales la que en medio está no es habitable por el calor;
nieve cubre, alta, a dos; otras tantas entre ambas colocó 50
y templanza les dio, al estar mezclada con el frío la llama.
     Domina sobre ellas el aire, el cual, en cuanto es el peso del agua
que el peso de la tierra más ligero, tanto es él más pesado que el fuego;
allí también las nieblas, allí aposentarse las nubes
ordenó, y los que habrían de conmover, los truenos, a las humanas mentes, 55
y con los rayos hacedores de relámpagos los vientos.

     A ellos también no permitió el artífice del mundo que por todas partes
tuvieran el aire; apenas ahora se les impide a ellos,
cuando cada uno regenta sus soplos por diverso trecho,
que destrocen el mundo: tan grande es la discordia de los hermanos. 60


El Euro a la Aurora y a los nabateos reinos se retiró,
y a Persia, y a las cimas sometidas a los rayos matutinos;
el Anochecer y las playas que con el caduco sol se templan
próximos están al Céfiro; Escitia y los Septentriones
el horrendo los invadió Bóreas; la contraria tierra, 65
con nubes asiduas y lluvia, se humedece por el Austro.
De ello encima impuso, fluido y de gravedad carente,
el éter, y que ninguna cosa de la terrena hez tiene.

     Apenas así con lindes había cercado todo ciertas,
cuando, las que presa mucho tiempo habían sido de una calina ciega, 70
las estrellas empezaron a bullir por todo el cielo,
y para que región no hubiera alguna de sus vivientes huérfana,
los astros poseen el celeste suelo y las formas de los dioses,
cedieron, para que las habitaran, a los nítidos peces las ondas,
la tierra a las fieras acogió, a los voladores el agitable aire. 75
     
Más santo que ellos un viviente y de una mente alta más capaz
faltaba todavía, y que dominar en los demás pudiera:
nacido el hombre fue, ya si a él con divina simiente lo hizo
aquel artesano de las cosas, de un mundo mejor el origen,
ya si la reciente tierra, y apartada poco antes del alto 80
éter, retenía simientes de su pariente el cielo.

A la cual, el hijo de Jápeto, mezclada con pluviales ondas,
la modeló en la efigie de los que moderan todo, los dioses,
y aunque inclinados contemplen los demás vivientes la tierra,
un rostro sublime al hombre dio y el cielo ver 85
le ordenó y erguido hacia las estrellas levantar su semblante.
Así, la que ora había sido ruda y sin imagen, la tierra
se vistió de las desconocidas figuras, transformada, de los hombres.


Definiciones (en orden de aparición):

Orbe: mundo (conjunto de todo lo existente).
Caos: en algunos relatos cosmogónicos griegos, el Caos es aquello que existe antes que el resto de los dioses y fuerzas elementales, es decir, el estado primigenio del cosmos.
Mole: cosa muy pesada y voluminosa.
Simiente: semilla
Titán: raza de poderosas deidades que gobernaron durante la legendaria Edad de oro.
Febe: era una de las titánides originales
Anfitrite: era una antigua diosa del mar tranquilo, que se convertiría en esposa de Poseidón
Ponto: mar (masa de agua salada).
Pugnar: batallar, contender o pelear.
Muelle: delicado, suave, blando.
Lid: combate, pelea.
Dirimir: deshacer, disolver, desunir, ordinariamente algo inmaterial.
Escindir: cortar, dividir, separar
Eximir: librar, desembarazar de cargas, obligaciones, cuidados, culpas, etc.
Disociar: separar algo de otra cosa a la que estaba unida.
Ígneo: de fuego o que tiene la naturaleza del fuego.
Convexo: curvado hacia fuera, como el exterior de un cuenco.
Rielar: 1.Vibrar, temblar. / 2.Brillar con luz trémula.
Humor: humorismo (modo de presentar la realidad).
Sajar: hacer un corte a alguien en la carne.
Orbe: esfera celeste o terrestre.
Circundar: cercar, rodear algo o a alguien.
Litoral: costa de un mar, país o territorio.
Declive: pendiente, cuesta o inclinación del terreno o de la superficie de otra cosa.
Sorber: absorber, tragar.
Fronda: conjunto de hojas o ramas que forman espesura.
Lapídeo: de piedra.
Faja: franja mucho más larga que ancha.
Regentar: ejercer un cargo ostentando superioridad.
Trecho: espacio, distancia de lugar o tiempo.
Euro: viento del Este.
Aurora: diosa romana del amanecer, equivalente a la griega Eos.
Nabateo: que pertenecía a un pueblo nómada del noroeste de Arabia, entre el mar Rojo y el río Éufrates.
Caduco: perecedero (poco durable).
Céfiro: dios del viento del Oeste.
Escitia: región euroasiática habitada por los pueblos escitas desde el siglo VIII a.C. hasta el II d. C.
Septentriones: vientos del Norte
Bóreas: dios de los vientos del Norte
Austro: dios de los vientos del Sur
Éter: elemento más puro y más brillante que el aire
Calina: calima (accidente atmosférico consistente en partículas de polvo o arena en suspensión, cuya densidad dificulta la visibilidad).
Bullir: moverse como dando señal de vida.
Jápeto: titán hijo de Urano y Gea.
Hijos de Jápeto: Atlas, Prometeo, Epimeteo y Menecio.
Ora: ahora.



martes, 13 de diciembre de 2016

Río Estigia - Mitología Griega





El río Estigia es uno de los cinco ríos que rodean el reino del Hades, o del submundo, y el más conocido y venerado en la antigüedad. Los otros cuatros son Aqueronte, Cocito, Flegetonte y Lete.

Para los dioses no había nada más sagrado que jurar por el Estigia. Algunos cuentan que sus orillas eran tan nauseabundas y fétidas, que sólo un trago de sus aguas producía la muerte inmediata. De hecho, más de una vez algún que otro desafortunado fue condenado por Zeus a beber de él. Otros decían que del río Estigia salían burbujas de fuego, como si estuviera en constante ebullición. Y también es conocida la leyenda en la que Tetis sumergea su hijo Aquiles en el Estigia, dándole con ello la inmortalidad (bueno, menos en el talón, que fue por donde su madre lo agarró durante el proceso).

El Estigia separa el mundo de los vivos del de los muertos. Su largo recorrido rodeaba al Hades nueve veces. Su nombre significa “odio”, pues por el pasan las almas coléricas y furiosas cuya condena es terminar ahogadas en sus pútridas aguas.


Muchos creen que Caronte, el barquero encargado de trasladar las almas al otro lado, cruzaba el Estigia. En realidad esto no es así. En realidad, este personaje cruzaba el río Aquerón. Al final del trayecto le esperaba el famoso Cerbero, un perro monstruoso de tres cabezas, enorme mandíbula y cola de serpiente, que guardaba las puertas del Infierno. Su misión era dejar pasar a las almas y no permitirles salir jamás. Caronte sólo llevaba a aquellos pasajeros que le pagaban un óbolo, la moneda que era puesta en la boca de los difuntos al morir. Los que no podían pagar eran condenados a vagar cien años por el río hasta que ellos mismos encontraran la entrada o bien el taciturno y viejo barquero los llevaba gratis.

Pero el Hades o inframundo no sólo alojaba al infierno y a las almas sin perdón. Allí terminaban todos. Sólo que los héroes tenían su propio paraíso, las conocidas como Los Campos Elíseos. Una vez pasada la entrada y al Cerbero, allí estaba el Asfódelos, donde iban a para la mayor parte de las almas y cuya existencia era bastante tenebrosa y lúgubre.

El terrible Cerbero era hijo de Equidna y Tifón, los cuales fueron ya padres de varias criaturas monstruosas, como Quimera, la Hidra o el León de Nemea.


Cuenta la leyenda que cuando Orfeo fue en busca de su amada Eurídice, su música era tan dulce que Cerbero no opuso resistencia alguna a su paso…





Texto sacado de aquí.

Caronte - Mitología griega





Según la mitología griega, Caronte es el barquero encargado de transportar las almas de los muertos a través de la laguna Estigia (algunos dicen que del río Aqueronte) hasta el reino del inframundo gobernado por Hades. Entra dentro de sus atribuciones rechazar a aquellos difuntos que no puedan pagar el pasaje al no haber sido enterrados con una moneda en la boca (el famoso óbolo). En las obras clásicas se le describe como un anciano alto, delgado, de barba y pelo canos, y con llamas en los ojos. Viste unas pieles y empuña una larga vara con la que golpea a los espíritus de los muertos cuando no reman con la suficiente rapidez, o cuando protestan demasiado. Todos los autores coinciden en señalar su carácter taciturno y malhumorado.

La figura de Caronte se menciona por primera vez en la Grecia antigua hacia el 500 a.C. en la Miníada, poema épico de Pausanias. Su aparición tardía se puede explicar desde un punto de vista sociológico: si la aristocracia tenía sus propios guías al otro mundo, como eran Hypnos y Thanatos, Caronte lo era de los grupos populares, y al ganar estos importancia con la consolidación de la democracia, su Psicopompo comienza a aparecer en las representaciones iconográficas y literarias.

Pese a resultar un personaje carismático, Caronte no tiene demasiada historia más allá de su monótona función. Algunos autores lo creen hijo de Érebo y Nix, y por tanto casi un dios, pero no aclaran, por ejemplo, si el propio Caronte tuvo alguna vez hijos, o por qué realiza su labor; nadie sabe si está castigado a viajar eternamente de una ribera a otra de la Estigia o si lo escogió por voluntad propia.

En cuanto a la Literatura Clásica, Caronte es apenas un extra en las historias de algunos héroes necesitados de un poco de atrezzo infernal para sus aventuras en el inframundo. Constituía un interesante obstáculo a salvar, ya que en teoría ningún humano vivo tenía permitido subir a su barca. Pero así a todo Hércules lo logra por fuerza bruta, Orfeo gracias al hechizo de su canto, y Eneas mostrando una rama de oro, salvoconducto divino proporcionado por la sibila de Cumas.

Dante recuperó al personaje para el principio de la Divina comedia, cambiando su destino habitual, el Hades, por el infierno cristiano. Tal vez gracias esta pequeña adaptación cristianizadora, Caronte ha sobrevivido en el imaginario colectivo hasta llegar nuestros días, aunque ahora lo imaginemos como una figura hierática vestida con una túnica oscura cuya capucha le tapa la cabeza y que conduce su barca sin dirigir palabra a los pasajeros. Así lo podemos encontrar en obras tan dispares como la película Scoop, de Woody Allen, o el maravilloso relato breve “Caronte”, de Lord Dunsany.


Caronte es mencionado en varios de los relatos de Luciano que componen su obra Dialogo de los Muertos; en ellos se muestra locuaz y sobre todo mordaz con las almas que transporta; en uno de estos relatos Caronte exige a Menipo que le pagué por haberlo trasladado, pero este le recuerda que él no descendió al Hades obligado, si no por propia voluntad (suicidio) y le replica que si es por el pago, entonces que lo regrese a la otra orilla a lo que Caronte se niega por temor a ser castigado por Eaco (uno de los jueces del infierno).



martes, 6 de diciembre de 2016

Faetón, hijo del Sol - Mitología Griega


Erídano


El mito de Faetón y Helios nos cuenta la historia del carro del dios Sol. Un día uno de los hijos del Sol, Faetón, visitó a su padre Helios, el Sol, que estaba en el palacio sentado en su trono rodeado por sus colaboradores: el día, el mes, el año, la centuria, las horas, la primavera, el verano, el otoño y el invierno.

El padre Sol, que brillaba en todo su esplendor, quiso saber el motivo de su visita. Faetón dudaba de su paternidad porque sus amigos se reían de él y le decían que no era el hijo de Helios, pero el Sol no sólo le aseguró que era hijo suyo y de la ninfa Climena, su madre, sino que quiso probárselo concediéndole un deseo.

Faetón le dijo a su padre que su deseo era hacer lo mismo que hacía él todas las mañanas, conducir su carro de fuego a través de los cielos; pero el Sol le replicó que ese era el único deseo que no podía cumplir porque ese viaje era muy peligroso para él.

Faetón insistió diciéndole que si era realmente su hijo podía hacer lo mismo que hacía él. Mientras tanto el paso de las horas hacía cada vez más urgente la decisión del Sol, ya que faltaba muy poco para que llegase la diosa Aurora para dar paso a su carro de fuego.



La luna ya había desaparecido en el horizonte y las estrellas se habían apagado cuando Helios y Faetón salieron en busca del fantástico carro que brillaba en todo su esplendor.

Antes que el dios Sol tomara la decisión, Faetón saltó sobre el carro y se acomodó en él para partir.
Viendo que era inútil tratar de convencerlo y mientras trataba de protegerle el rostro del calor con un ungüento mágico y le colocaba una corona con sus rayos, las diosas de las Horas le acomodaban los arneses de oro.

Helios no cesaba de hacerle recomendaciones antes de partir; debía mantenerse siempre en el medio, ni muy alto ni muy bajo y seguir el mismo rumbo cotidiano que él recorría en forma cotidiana. Le aconsejó que mantuviera firme las riendas y que no abusara del látigo y que se cuidara de los peligros que pudieran acecharlo; pero antes de que pudiera continuar Faetón partió y los alados corceles lo llevaron hacia lo alto perdiéndose en los cielos e iniciando el camino del nuevo día.

Pero el carro se movía demasiado y los caballos se asustaron, corrieron más velozmente e impidieron a Faetón detenerlos; y antes que pudiera intentar nada, perdió el rumbo.

Al perder la ruta cotidiana, el Sol de la corona de Faetón comenzó a calentar las constelaciones y se fue alejando cada vez más de la Tierra. Faetón entró en pánico y perdió el control abandonado las riendas de sus caballos, los que siguieron su desenfrenada carrera transitando por lugares donde nunca antes habían estado, chocando con cuerpos celestes y provocando un verdadero caos cósmico. La Tierra, la Luna y el Cielo se cubrieron de llamas ardientes y todos los habitantes del planeta trataban de salvarse del incendio. Cuando se acercó demasiado a la Tierra provocó los desiertos y las distintas tonalidades de piel.

El dios Júpiter se estremeció cuando vio a la Madre Tierra agonizando y envió un rayo salvador que destrozó el carro de fuego y apagó el incendio. Faetón cayó en el río Erídano desde los cielos en llamas y las ninfas del agua rescataron su cuerpo, sepultando a quien había osado igualar al Sol.
Helios apesadumbrado por la muerte de su hijo se negó a salir con su carro de oro dejando en penumbras a la Tierra hasta que Júpiter lo convenció de volver a calentar el mundo con sus rayos.
Sollozando tomó firmemente las riendas de su fabuloso carro de fuego y se lanzó hacia el cielo azul. 

En recuerdo del caído Faetón Zeus colocó en el cielo una nueva constelación, Erídano. Que puede hacer referencia al recorrido del carro o al río en el que cayó.



Texto sacado de aquí.

domingo, 4 de diciembre de 2016

La Osa Mayor - Mitología Griega


ZEUS Y CALISTO - OSA MAYOR Y MENOR


Cuentan que Zeus, dios del Olimpo, se enamoró perdidamente de una ninfa cazadora de los bosques, por nombre Calisto, habitante de los bosques de Arcadia. Seducido, Zeus la hizo su amante, pero Hera, su esposa, no pudo resistir la afrenta y, celosa de su rival, la convirtió en osa.

Así quedó Calisto, presa en un cuerpo que no era suyo, cuando un buen día se topó con Arkas. Arkas era su propio hijo, pero éste, no reconociéndola en forma animal, armó su arco y se prestó a dispararle una flecha. Rápido, Zeus apareció ante él y le explicó lo sucedido y quién era en realidad esa osa.

A pesar de convencerlo, Zeus no quedó tranquilo, pues aquella historia podría volver a repetirse y no estar presente. Decidido, el dios del Olimpo cogió a su amada Calisto, en forma de oso, por el rabo y la lanzó hacia el cielo. Pero no contento, Zeus transformó también a Arkas en oso y cogiéndolo nuevamente por la cola, también lo envió hacia el cielo, junto a su madre. Desde entonces, Arkas forma la constelación de la Osa Menor, y su estrella menor, la que luce en la punta de su cola, la Estrella Polar es hoy día la guía de todos los navegantes.


Sin embargo, el celo y el rencor de Hera volvió a aparecer y no contenta con que cada día Zeus pudiera ver a su amada Calisto en el cielo, ordenó a su hermano Poseidón que intercediera para evitar que jamás Arkas y su madre Calisto pudieran acercarse al mar. Y desde entonces, aquello se cumplió, pues ninguna de las dos constelaciones puede ocultarse, y permanecen siempre visible, salvo en México, donde una parte de su cola se pierde en el horizonte.

Texto sacado de aquí.

martes, 4 de octubre de 2016

El Minotauro - Mitología Griega


< Leer mito anterior (muy recomendable para entender este)

EL ORIGEN DEL LABERINTO



Una de las leyendas más interesantes de la antigua Grecia es aquella del Rey Minos y el Minotauro, la que dio nombre a la cultura minoica en Creta.

Según la leyenda Minos fue hijo de Europa y Zeus y por tanto ungido soberano cretense. Minos recibió entonces un presente de Poseidón, dios del mar y hermano de Zeus, consistente en un soberbio y hermoso toro blanco.

Poseidón esperaba que Minos le retribuyera ofreciéndole el toro en sacrificio, pero el soberbio rey decidió sacrificar otro toro y mantener a la hermosa bestia como su propiedad. Poseidón entonces montó en furia y decidió castigar al rey hechizando a su esposa, Pasífae, con un incontrolable deseo sexual por el toro.

De esta unión monstruosa nació pues una bestia con cuerpo de hombre y cabeza de toro, hambriento de carne humana, llamado minotauro (mino por el rey Minos y taurus que en griego significa toro). Minos, furioso porque su mujer le había engañado, le pidió a Dédalos que construyera un laberinto debajo del palacio para esconder al Minotauro.


Tras muchos días de intenso trabajo Dédalos consiguió terminar la monumental obra a tiempo, y así nació el laberinto de Creta.



Texto sacado de aquí.

domingo, 2 de octubre de 2016

La cierva de Cerinea - Mitología Griega


< Leer el primer trabajo de Hércules
< Leer el segundo trabajo de Hércules


EL TERCER TRABAJO DE HÉRCULES





Euristeo y Hera estaban furiosos al saber que Heracles había logrado escapar de las garras del León de Nemea y de la hidra de Lerna, por lo que decidieron pensar en una tarea fatídica para el héroe. La tercera tarea no implicaba matar a una bestia, ya que quedaba claro que Heracles podía superar a los oponentes más fieros, por lo que Euristeo le hizo capturar a la hembra del ciervo de Cerinea, ya que era más rápida que una flecha.

Este mamífero majestuoso tenía pezuñas de bronce y una gran cornamenta de oro. Era un animal protegido ya que estaba consagrada por parte de la pléyade Táigete a la diosa de la caza, Artemisa (Diana en Roma). Era una de las cinco ciervas que la divinidad había intentado capturar en alguna que otra ocasión para engancharlas a su carro. Ésta, en cambio, había sido la única que había logrado escapar.

La cierva era un animal extremadamente veloz. Prueba de ello era que las fechas de el gran Heracles ni siquiera se acercaban a su cuerpo. Al inicio de su búsqueda, Heracles se despertó y pudo ver el destello de las astas de la cierva. Heracles la persiguió durante un año por Grecia, Tracia, Istria y la tierra Hiperbórea. En esta última tierra consiguió encontrarla bebiendo en el río, y le lanzó una red para así apresarla sin derramar su sangre, pues era tan venenosa que podía matar incluso a los inmortales del Olimpo.





Euristeo había dado la tarea de incitar la ira de Artemisa por la profanación de tan sagrado animal. Cuando volvía con el animal, Heracles se encontró a Artemisa con su hermano Apolo. Le rogó perdón, explicando que tuvo que capturarla como parte de su condena, pero que prometía devolverla. Artemisa le perdonó, evitando el plan de Euristeo para que le castigara, y así Heracles consiguió superar la prueba.



Texto sacado de aquí y aquí.

sábado, 1 de octubre de 2016

El complejo de Aquiles - Mitología Griega


< Leer historia de Casandra

EL TALÓN DE AQUILES




Aquiles, hijo de la diosa Tetis y del mortal Peleo, fue uno de los grandes héroes de la mitología griega. De todos los que lucharon en la Guerra de Troya fue el más reconocido. Su papel en la guerra fue decisivo para la victoria de los griegos, pero eso no significaba que pudiese asistir a la caída de Troya.

Pese a sus cualidades sobrehumanas, Aquiles era mortal. Su muerte fue anticipada y, al contrario que otras figuras como Heracles (Hércules), no le esperaba la edificación, sino una vida de desesperanza en el mundo de las sombras. La extrema fortaleza, crueldad, arrogancia y belleza de Aquiles se convirtió en el prototipo de todos aquellos que quisieran pagar por vivir una vida ilustre, peligrosa y acelerada. Este tipo de vida siempre conlleva una muerte prematura, tal y como muestran los ejemplos de Alejandro Magno, conquistador macedonio que admiraba al propio Aquiles.

Al principio, tanto Zeus como Poseidón cortejaron a la encantadora Tetis, hija de Nereo, dios del mar, pero como debido a una antigua predicción el hijo de Tetis superaría a su padre, se convirtió en esposa de Peleo, rey de Fitia en Tesalea.

Durante su magnífica ceremonia de bodas se sembraron las semillas de la Guerra de Troya cuando Eris, diosa de la discordia, arrojó una manzana dorada sobre los invitados. Iba destinada a Hera, la diosa más bella, pero Atenea y Afrodita iniciaron una pelea con ella para dilucidar quién merecía la manzana, siendo Paris, príncipe de la corona de Troya, el que juzgó finalmente a petición de todos, con un resultado desastroso.

Tetis sabía que su hijo se convertiría en un destacado héroe, pero también sabía que no llegaría a alcanzar la madurez. Con todo el amor que le podía dar, hizo cuanto pudo para cambiar su destino, hasta bañar a su hijo en las aguas de la laguna Estigia que conducía al Averno para hacerle inmortal. Y casi lo consiguió, pero cuando sumergió a su pequeño en el agua, el talón por el que le sujetaba quedó fuera del agua, y eso provocó que siguiese siendo mortal. Finalmente fue el «talón de Aquiles» el elemento fatal para el héroe.

Otra versión cuenta que Tetis lo ponía al fuego del hogar para quemar las partes mortales de su cuerpo y luego ungía al niño con ambrosía, hasta que fue interrumpida por Peleo, quien le arrebató al niño de sus manos y éste quedó con un talón carbonizado. Enfurecida, Tetis los abandonó a ambos y Peleo sustituyó el talón quemado de Aquiles por la taba del gigante Dámiso, famoso por su gran velocidad. Esta versión también comenta por qué le llamaban “el de los pies ligeros”.

De esta historia de Aquiles surge el Complejo de Aquiles. Este complejo se caracteriza por una tendencia a ocultar las propias debilidades bajo una apariencia de invulnerabilidad.



Texto sacado de aquí.

La historia de Antígona - Mitología Griega


< Mito anterior, Edipo (muy recomendable leerlo antes)

ANTÍGONA



Antígona era hija de Edipo, rey de Tebas, y de su mujer y madre Yocasta. El dramaturgo griego Sófocles reflejó la historia en sus obras Edipo rey y Antígona.

Cuando Edipo se dio cuenta de que había matado a su padre accidentalmente y se había casado con su madre, se sacó los ojos. Fue expulsado de Tebas, mientras que Yocasta se suicidó. El tío de Edipo, Creón, pasó a detentar el poder en Tebas, si bien poco después los hermanos de Antígona, Eteocles y Polinices, se hicieron con el poder. Mientras tanto, Antígona acompañó a Edipo en su destierro por Grecia como un penitente ciego, le cuidó y siguió con él por muy malos que fueran los tiempos.

Finalmente, el rey Teseo de Atenas le concedió asilo y protección y fue allí donde encontró la tranquilidad que buscaba para poder morir en paz. Pero antes de que esto ocurriese, su segunda hija, Ismene, llegó con la noticia de que su hermano Eteocles había expulsado a su otro hermano Polinices para convertirse en único rey de Tebas. Tenía el apoyo de Creón, que incluso dirigió a su ejército hasta Atenas para capturar a Antígona e Ismene. Después de la intervención de Teseo, Creón cambió de opinión y las dos hermanas regresaron a Tebas voluntariamente.

Afrodita, la diosa del amor, nació de la espuma del mar y se alojó en la isla de Citera o en la de Chipre. La paloma estaba dedicada a ella.

En aquel momento, su hermano Polinices y sus seguidores habían iniciado una batalla contra su propia ciudad, muriendo poco después en un duelo con su otro hermano Eteocles, que también perdió la vida. Creón recuperó el poder y enterró a Eteocles con honores de rey, olvidándose de Polinices y dejándole a las afueras de la ciudad, toda una humillación para cualquier griego. Incluso prohibió que se le enterrase bajo pena de muerte, pero Antígona desafió al rey y enterró a su hermano muerto a pesar de la prohibición. Entonces Creón la hizo arrestar y la condenó a muerte, aunque para evitar ser acusado de provocar la muerte de un pariente ordenó que se la encerrase en una cueva con comida y bebida.



Poco después, el profeta ciego Tiresias le pidió a Creón que enterrase a Polinices y liberase a Antígona, y el rey, atemorizado por las palabras del profeta, siguió su consejo. Al descubrir la cueva vieron que se había ahorcado, lo que provocó el suicidio de la mujer de Creón y de su hijo Hemón que prometido en matrimonio a Antígona, había suplicado a su padre por su liberación.

Existen diversas versiones de este mito y en todas ellas se describe a Antígona como una mujer valiente con una moral muy recta, dentro de una familia marcada por la tragedia. La fascinación por este tema, desarrollada con brillantez por Sófocles sobre el 440 a.C, nunca ha remitido. Se trata de un drama interpretado de diversas formas, siendo una de las más conocidas la del dramaturgo francés Jean Anouilh (1910-1987) en la obra titulada Antígona.

De este mito surge el denominado “complejo de Antígona” que consiste en amar demasiado a tus padres, dar la vida para cuidarlos, como hizo Antígona, y en no aceptar las leyes naturales de la vida y del amor.



Texto sacado de aquí.

Apolo y Daphne - Mitología Griega


< Leer la leyenda de Orfeo y Eurídice

EL ORIGEN DE LOS LAURELES



Apolo, gran cazador, quiso matar a la temible serpiente Pitón que se escondía en el monte Párnaso.

Habiéndola herido con sus flechas, la siguió, moribunda, en su huída hacía el templo de Delfos. Allí acabó con ella mediante varios disparos de sus flechas.

Delfos era un lugar sagrado donde se pronunciaban los oráculos de la Madre Tierra. Hasta los dioses consultaban el oráculo y se sientieron ofendidos de que allí se hubiera cometido un asesinato. Querían que Apolo reparase de algún modo lo que había hecho, pero Apolo reclamó Delfos para sí. Se apoderó del oráculo y fundo unos juegos anuales que debían celebrarse en un gran anfiteatro, en la colina que había junto al templo.

Orgulloso Apolo de la victoria conseguida sobre la serpiente Pitón, se atrevió a burlarse del dios Eros (Cupido) por llevar arco y flechas siendo tan niño:

-¿Qué haces, joven afeminado -le dijo-, con esas armas? Sólo mis hombros son dignos de llevarlas. Acabo de matar a la serpiente Pitón, cuyo enorme cuerpo cubría muchas yugadas de tierra. Confórmate con que tus flechas hieran a gente enamoradiza y no quieras competir conmigo.

Irritado, Eros se vengó disparándole una flecha, que le hizo enamorarse locamente de la ninfa Daphne, hija de la Tierra y del río Ladón o del río tesalio Peneo, mientras a ésta le disparó otra flecha que le hizo odiar el amor y especialmente el de Apolo.

Apolo, loco de amor debido a la flecha de Eros, la persiguió y cuando iba a darle alcance, Daphne pidió ayuda a su padre, el río, el cual la transformó en laurel. En otras versiones, Daphne pide ayuda a su madre Gea. La metamorfosis de Daphne ha sido magistralmente descrita por Ovidio:

“Apenas había concluido la súplica, cuando todos los miembros se le entorpecen: sus entrañas se cubren de una tierna corteza, los cabellos se convierten en hojas, los brazos en ramas, los pies, que eran antes tan ligeros, se transforman en retorcidas raíces, ocupa finalmente el rostro la altura y sólo queda en ella la belleza”.




Este nuevo árbol es, no obstante, el objeto del amor de Apolo, y puesta su mano derecha en el tronco, advierte que aún palpita el corazón de su amada dentro de la nueva corteza, y abrazando las ramas como miembros de su cariño, besa aquél árbol que parece rechazar sus besos. Por último le dice:

-Pues veo que ya no puedes ser mi esposa, al menos serás un árbol consagrado a mi deidad. Mis cabellos, mi lira y aljaba se adornarán de laureles. Tú ceñirás las sienes de los alegres capitanes cuando el alborozo publique su triunfo y suban al capitolio con los despojos que hayan ganado a sus enemigos. Serás fidelísima guardia de las puertas de los emperadores, cubriendo con tus ramas la encina que está en medio, y así como mis cabellos se conservan en su estado juvenil, tus hojas permanecerán siempre verdes.

Simbología: Apolo era el dios de la música y de las artes. La lira de siete cuerdas era el instrumento particular de Apolo; la corona de laurel, tradicionalmente se colocaba en la cabeza de músicos y poetas.

"A Dafne ya los brazos le crecían, y en luengos ramos vueltos se mostraban; en verdes hojas ví que se tornaban, los cabellos que al oro oscurecían. De áspera corteza se cubrían los tiernos miembros, que aún balbuciendo estaban; los blancos pies en la tierra se incaban y en torcidas raíces se volvían Aquel que fue la causa de tal daño, a fuerza que llorar, crecer hacía el árbol que con lágrimas regaba. ¡Oh miserable estado, oh mal tamaño! Que con lloralla cresca cada día la causa y la razón por qué lloraba."

Garcilaso De La Vega

A raíz de este mito surge el complejo de Daphne, que es el miedo de las muchachas a la sexualidad.


Texto sacado de aquí.

El mito de Electra - Mitología Griega



LA VENGANZA POR AGAMENÓN



El mito de Electra cuenta la historia de la hija de Agamenón, rey de Micenas, y su esposa, la reina Clitemnestra, hermana de Helena de Troya. Agamenón y Clitemnestra tenían además otro hijo más joven, Orestes, y otra hija de nombre Ifigenia. Ifigenia, según cuenta Homero en la Iliada, fue sacrificada por su propio padre a cambio de protección en su camino hacia Troya.

Tras la huida de Helena con Paris, Agamenón se embarcó rumbo a Troya y allí permaneció asediando la ciudad hasta que finalmente se pudo hacer con ella tras colar dentro el famoso Caballo de Troya. Diez años duró el asedio. Mientras la reina Clitemnestra fue seducida por el ambicioso Egisto y se convirtieron en amantes.

Pero el rey volvió y tomó posesión de su casa y de su reino. En cuanto tuvieron ocasión, Egisto asesinó a sangre fría a Agamenón para eliminarlo como obstáculo en su camino hacia el poder. Clitemnestra fue su cómplice. Electra fue testigo y en su interior comenzó a crecer el odio hacia Egisto, pero sobre todo hacia su propia madre por haberle arrebatado a su padre.



Desde ese momento Electra no vivió sino esperando el momento en que pudiera vengar la muerte de Agamenón. Protegió a su hermano pequeño enviándolo lejos, al monte Parnaso, bajo la protección del rey Estrofio, hasta que tuviera edad suficiente como para reclamar el trono y ejecutar su venganza.

El día llegó, unos años después, cuando Orestes volvió ya convertido en adulto y consiguió colarse en el palacio real tras haber hecho creer a todos que había muerto. Su objetivo era acabar con Egisto y  Clitemnestra y reclamar su lugar como sucesor legítimo de su padre. Así lo hizo, pero la visión de su madre muerta con su puñal en el pecho lo empujó hacia un estado de locura que lo hizo huir y, según cuentan algunos autores clásicos, refugiarse en el templo del Oráculo de Delfos atormentado por las Furias.

Cuentan las distintas versiones de este mito que Orestes fue perdonado por los propios dioses ya que su venganza fue el punto final de la injusticia cometida contra los hermanos. Un tiempo después Electra contrajo matrimonio con Pílades, hijo del rey Estrofio y amigo de confianza de Orestes durante su niñez en el exilio.

De este mito surge el término “Complejo de Electra” que consiste en cuando la hija siente amor por el padre y antipatía por la madre, es lo contrario al complejo de Edipo.



Texto sacado de aquí.

Complejo de Edipo - Mitología Griega

EL ENIGMA DE LA ESFINGE



Cuentan que en la Antigua Grecia, concretamente en la ciudad de Tebas de la región de Beocia, reinaba Layo acompañado de su esposa Yocasta. Como era tradicional en aquel tiempo y lugar, el rey Layo acudía habitualmente a consultar al Oráculo de Delfos y poder así decidir en base a lo que éste le predecía, a sus vaticinios sobre los que no cabía duda alguna.

Pero he aquí que cierto día en el que el Rey se encontraba ante el sabio Oráculo, éste le predijo que sería asesinado a manos de su propio hijo. Layo, terriblemente acongojado y asustado, regresó a junto a su esposa y planeó cómo actuaría cuando naciera su primer vástago. Así, cuando Yocasta trajo al mundo al primogénito, el atemorizado y cobarde Rey mandó que ataran los pies al bebé y que lo abandonaran a su suerte a los pies del monte Citerón, esperando así que muriera, y con él, la amenaza de una muerte segura.

Pero el destino tenía otros planes… Melibeo, un pastor de la zona que se dirigía hacia la ciudad de Corinto, encontró al desamparado recién nacido y, apiadándose de su situación, lo llevó consigo y finalmente lo dejó al cuidado de otro rey, el rey Pólibo, que junto a su consorte Mérope, cuidaron del hijo de Layo como si fuera suyo.

Y pasaron los años. Edipo, el bebé ya convertido en hombre, acudió al Oráculo de Delfos como era costumbre y recibió un vaticinio que lo dejó lleno de estupor y preocupación: mataría a su padre y se casaría con su madre. Tras recuperar un poco la calma, decidió abandonar su tierra, su casa y su familia para huir de tan atroz destino. Y se marchó… eligiendo como nuevo hogar la ciudad de Tebas. Pero en el camino tuvo la mala suerte de ser atropellado por un carruaje cuando pasaba por un lugar estrecho. Tan pésimo era su humor y tanta rabia llevaba en su interior que, ensañándose con el conductor del carruaje, le dio muerte. Y dicho conductor no era otro que el rey Layo, su verdadero padre, aunque Edipo aún no lo sabía.

Tiempo después, (Edipo pensó que era mejor no llegar aún a la ciudad por si descubrían su crimen), cuando ya había vuelto a encomendar sus pasos hacia Tebas, encontró a las puertas de ésta a la temida Esfinge, la cual planteaba una adivinanza o enigma a todo aquel que pasara. El no dar la respuesta correcta suponía ser devorado por el monstruo mitológico.

La pregunta era: ¿Cual es el animal que tiene cuatro patas al amanecer, al mediodía dos y al atardecer tres?. La pronta respuesta de Edipo fue: “El hombre, que gatea de niño, camina sobre sus dos pies en la edad adulta y, cuando se vuelve anciano, usa un bastón“.



La Esfinge, llena de ira, se lanzó al vacío suicidándose. Al fin Tebas había sido liberada. Y la recompensa a tan grande y heroíca hazaña era la de casarse con Yocasta, la viuda del rey Layo, muerto en un camino. Y así se cumplió la profecía del oráculo de Delfos.

El ya rey Edipo y Yocasta llegan a tener cuatro hijos, los cuales fueron llamados Antígona, Eteocles, Polinices e Ismene. Y no fueron malos años, pero un día una epidemia se cebó con la ciudad y Edipo acudió de nuevo al Oráculo para conocer el origen de tanta desgracia. La respuesta del mensajero de Apolo fue contundente: todo pasaría cuando fuera descubierto y desterrado el asesino del anterior rey.

Edipo, preocupado por su familia, consultó al prestigioso vidente Tiresias con la esperanza de acabar con la plaga que asolabaTebas. Pero lo que descubrió lo dejó perplejo y horrorizado, descubrió que aquel a quien había dado muerte años atrás era Layo, que era su padre verdadero, y que efectivamente, y tal y como le habían predicho, había acabado casándose con su madre.


La verdad era demasiado despiadada… Yocasta se suicidó al comprender que su marido era en realidad su hijo perdido y sus hijos Eteocles y Polinices lo maldijeron de por vida. Sólo Antígona se queda con él hasta que muere de viejo. Viejo y ciego desde aquel fatídico día, pues al enterarse de la verdad, Edipo se quita los ojos con un broche del vestido de Yocasta.

De este mito nace el complejo de Edipo, que en psicología se utiliza para referirse a los hijos que sienten amor hacia su madre pero desprecio hacia su padre.

Texto sacado de aquí.

> La historia continúa, lee la historia de Antígona

viernes, 30 de septiembre de 2016

La maldición de Casandra - Mitología Griega



Casandra era hija de Hécuba y Príamo, rey de Troya. Su belleza era tan deslumbrante que Apolo, el dios del sol, le ofreció regalarle el don de la profecía si se convertía en su amante.  Casandra accedió, tentada con conocer el futuro, pero cuando Apolo intentó cobrar su recompensa ella se rehusó tajantemente a cumplir su parte del trato.

Enojado por el rechazo y profundamente ofendido por el engaño, Apolo reaccionó de una forma bastante habitual entre los olímpicos: pensó en un castigo ejemplar, algo que le permitiera cicatrizar su autoestima pero que de ningún modo comprometiera la palabra empeñada.

Apolo cumplió su parte del trato. Le entregó a Casandra el don de predecir el futuro, de saber de antemano cada episodio, cada muerte, cada victoria, de anticiparse incluso a las visiones más arrebatadoras de los profetas. Y junto a este don el dios añadió una breve pero demoledora maldición: nadie, absolutamente nadie le creería.

Fue así que Casandra conoció el futuro, e intentó prevenir a su padre sobre los ejércitos aqueos, de Aquiles, Odiseo, y las estratagemas de los engañosos griegos. No obstante, rápidamente descubrió que conocer el futuro no sirve de nada si nadie era capaz de creerle.

El mito de Casandra fue inmortalizado en la Ilíada, pero continuó inalterable a través de los siglos, hasta que el filósofo francés Gaston Bachelard lo utilizó para acuñar una teoría muy curiosa: el complejo de Casandra.

En 1963, la psicóloga Melanie Klein realizó una hermosa interpretación del mito de Casandra. Allí sostiene que la princesa troyana representa la moral humana, aquella porción de nosotros mismos que conoce los peligros de encarar ciertos actos, pero que rara vez es escuchada a tiempo.

En cierta forma, Casandra es la consciencia moral de Troya, desoída y ridiculizada por una excesiva confianza en sí misma.

La psicóloga jungiana Laurie Layton Schapira también estudió a fondo los factores que integran el complejo de Casandra. Todos -sostiene- padecemos algún grado más o menos equilibrado de esa "maldición". Por ejemplo, la mujer que SABE que determinado hombre no le conviene, pero que prefiere ignorar sus predicciones instintivas sublimando sus propias capacidades, por ejemplo, la esperanza secreta de cambiar la personalidad del otro.



El final de Casandra fue decididamente trágico. Intentó, en vano, alertar a su padre sobre la verdadera naturaleza del caballo de Troya y la caída de la ciudad. Durante la masacre y los saqueos, Casandra buscó refugio en el templo de Atenea, donde fue abducida por Ajax y luego por el propio rey Agamenón, que la tomó como esclava y concubina. Poco tiempo después fue asesinada por la esposa de Agamenón, y hermana de la hermosa Helena, Clitemnestra.

Ahora bien, este final plantea una duda razonable. Si Casandra conocía el futuro, sabía que no encontraría refugio en el templo de Atenea. De hecho, podemos pensar que el conocimiento absoluto del devenir le permitiría huir de la ciudad de Troya sin recibir una sola herida. No obstante, eligió el martirio, el sacrificio, acaso creyendo que ningún futuro se perfila venturoso para los profetas que son ignorados.


El definitiva, el pronóstico siempre es menos importante que la credibilidad del profeta.



Texto sacado de aquí.

El origen de Piscis - Mitología Griega

< Leyenda anterior (bastante recomendable leerla primero)

LA HUIDA DE TIFÓN




Mientras la guerra entre dioses y titanes  estaba en su máximo apogeo, Afrodita y su hijo Eros (más conocido como Cupido) se hallaban muy lejos, descansando a orillas del río Éufrates. La delicada diosa y su hijo se habían marchado los primeros del Olimpo. No compartían en absoluto la afición por las guerras en las que los demás dioses, por un motivo u otro, siempre se veían envueltos. Las armas que les interesaban eran las que desplegaban los amantes para engatusarse y las únicas conquistas que les placían eran las del corazón.


Afrodita y Eros sintieron algo de viento y pensaron que Tifón les había descubierto y les perseguía, llamaron a las ninfas del río. Éstas les convirtieron en dos peces, los ataron con una cuerda para que Afrodita no perdiera de vista a su hijo. Tras una larga huida paseo por debajo del agua, llegaron al palacio submarino de las ninfas. Allí estuvieron hasta que les llegaron noticias de que Tifón había dejado de molestar. Para recordar a los simpáticos peces en los que se habían convertido, los dioses del amor los colocaron en la hermosa constelación de Piscis.


Texto basado en este otro.