miércoles, 10 de mayo de 2017

Surt y el fin del mundo




Surt, también conocido como Surtur, es un gigante de fuego y el soberano de la región de fuego, Muspelheim, uno de los nueve mundos sostenido por Yggdrasil, el árbol de la vida. Como los demás gigantes presentes en la mitología nórdica, Surtur representa las fuerzas del caos primitivo y el papel que tiene asignado es causar la destrucción del mundo cuando llegue el Ragnarök. Según la leyenda solo el bosque de Hodmímir permanecerá, porque es la única cosa que la espada de fuego de Sutur no puede destruir, y de allí surgirán los que poblarán el nuevo mundo una vez más.

El Völuspá se dice:

Surt del sur
Blandiendo fuego
La espada de los dioses brilla en la oscuridad,
como estrellas en la noche
Montañas colapsan en escombros
Y los demonios caerán
El hombre camina la senda hacia la ruina
mientras el cielo se abre en dos



Las principales apariciones de este gigante en la mitología tienen que ver con la creación del gigante primordial Ymir y la vaca sagrada Audumla fruto de las chispas de Muspelheim (donde Sutur gobierna) y del hielo del abismo, pero sobretodo con el fin del mundo. Cuando llegue el momento Surt encabezará el ataque de los gigantes de Muspelheim contra los dioses de Asgard. Avanzarán hacia el sur y partirán en dos el cielo, cerca de Vigrid, a los pies del Valhalla, dejando a su paso un mundo consumido por las llamas. Llamas que acabarán con el puente Bifrost, unión entre Midgard y Asgard.

En esta batalla final, durante el Ragnarök, Surtur empuñando su espada de fuego derrotará a Frey. Odín morirá engullido por el lobo Fenrir que a su vez encontrará la muerte a manos de Vidar, hijo de Odín. Thor destruirá a la serpiente Jormungand pero morirá por el veneno de esta y Heimdall y Loki se matarán mutuamente en una épica batalla final. Asgard acabará reducida a cenizas, el mar cubrirá la tierra, las estrellas se apagarán y desaparecerá el sol. Reinará el caos y la oscuridad, pero de este caos y oscuridad renacerá un nuevo mundo gobernado por nuevos dioses como Vidar y Vali.



He aquí otro fragmento del Völuspá en el que se habla del Ragnarok:

Hrym llega del este llevando su escudo,
se encrespa Jörmungard con furor de troll,
la sierpe azota el mar, el águila gañe,
desgarra los muertos, se suelta Naglfar.

Llega un barco del este, vendrán por el mar
las huestes de Muspell, Loki es el piloto;
llegan los trolls con el lobo,
el hermano de Býleist marcha el primero.

Surt llega de sur, abrasa las ramas,
fulgura la espada del dios de los muertos:
las montañas chocan, los monstruos se derrocan,
pisan las vías de Hel, y el cielo se raja.

Sufre entonces Hlín otro gran dolor
cuando marcha Odín a luchar con el lobo,
y el radiante asesino de Beli, con Surt.



En la Edda de Snorri Sturluson se describe a Surt así:

"Surt es el que está en la frontera de Muspel, cuidando la tierra. Su espada está llameando y mientras el mundo termine saldrá, hará guerra contra y vencerá a los dioses. Y quemará el mundo entero con fuego. Sólo el bosque de Hodmímir permanecerá, porque es la única cosa que su espada no puede destruir, y de allí surgirán los que poblarán el nuevo mundo una vez más."

Curiosidad:

En 1963 emergió una isla volcánica a unos 32 kilómetros de la costa sur de Islandia. Su superficie es de unas 144 hectáreas. El nombre que se le dio a esta isla fue Surtsey (en islandés Isla de Surt), en honor al gigante del fuego. Surtsey fue declarada Patrimonio de la Humanidad en el año 2008.



martes, 9 de mayo de 2017

Caos: la creación del universo



La entrada de hoy va a ser un poco diferente, porque he pensado: ¿Qué mejor manera de contar el origen del universo según la mitología griega que citando a Ovidio? Así que aquí os la dejo. Pondré la definición de las palabras destacadas al final.

      Antes del mar y de las tierras y lo que cubre todo, el cielo, 5
uno era de la naturaleza, el rostro en todo el orbe,
al que dijeron Caos, ruda e indigesta mole
y no otra cosa sino peso inerte, y, acumuladas en él,
unas discordes simientes de no bien juntadas cosas.

Ningún Titán todavía al mundo ofrecía luces, 10
ni nuevos, creciendo, reparaba sus cuernos Febe,
ni en su circunfuso aire pendía la tierra,
por los pesos equilibrada suyos, ni sus brazos por el largo
margen de las tierras había extendido Anfitrite,
y por donde había tierra, allí también ponto y aire. 15

Así, era inestable la tierra, innadable la onda,
de luz carente el aire: en ninguno su forma persistía,
y estorbaba a los otros cada uno, porque en un cuerpo solo
lo frío pugnaba con lo cálido, lo húmedo con lo seco,
lo muelle con lo duro, lo sin peso con lo que tenía peso. 20
     
Esta lid un dios y una mejor naturaleza dirimió,
pues del cielo las tierras, y de las tierras escindió las ondas,
y el fluido cielo segregó del aire espeso.
Las cuales cosas, después de que las separó y eximió de su ciega acumulación,
disociadas por sus lugares, con una concorde paz las ligó: 25

la fuerza ígnea y sin peso del convexo cielo
rieló, y un lugar se hizo en el supremo recinto;
próximo está el aire a ella en levedad y en lugar;
más densa que ellos, la tierra, los elementos grandes atrajo
y presa fue de la gravedad suya; el circunfluente humor 30
lo último poseyó, y contuvo al sólido orbe.



     Así cuando dispuesta estuvo, quienquiera que fuera aquel de los dioses
esta acumulación sajó, y sajada en miembros la juntó:
en el principio, la tierra, para que no desigual por toda
parte fuera, en forma la aglomeró de gran orbe; 35
entonces a los estrechos difundirse, y que por arrebatadores vientos se entumecieran
ordenó, y que a la rodeada tierra circundaran los litorales;

añadió también fuentes y pantanos inmensos y lagos,
y las corrientes declinantes ciñó de oblicuas riberas,
las cuales, diversas por sus lugares, en parte son sorbidas por ella, 40
al mar arriban en parte, y en tal campo recibidas
de más libre agua, en vez de riberas, sus litorales baten;

ordenó también que se extendieran los llanos, que se sumieran los valles,
que de fronda se cubrieran las espesuras, que se elevaran lapídeos montes;
y, como dos por la derecha y otras tantas por su siniestra 45
parte, el cielo cortan unas fajas (la quinta es más ardiente que aquellas),
así distinguió la carga en él incluida con el número mismo
el cuidado del dios, y otras tantas llagas en la tierra se marcan;

de las cuales la que en medio está no es habitable por el calor;
nieve cubre, alta, a dos; otras tantas entre ambas colocó 50
y templanza les dio, al estar mezclada con el frío la llama.
     Domina sobre ellas el aire, el cual, en cuanto es el peso del agua
que el peso de la tierra más ligero, tanto es él más pesado que el fuego;
allí también las nieblas, allí aposentarse las nubes
ordenó, y los que habrían de conmover, los truenos, a las humanas mentes, 55
y con los rayos hacedores de relámpagos los vientos.

     A ellos también no permitió el artífice del mundo que por todas partes
tuvieran el aire; apenas ahora se les impide a ellos,
cuando cada uno regenta sus soplos por diverso trecho,
que destrocen el mundo: tan grande es la discordia de los hermanos. 60


El Euro a la Aurora y a los nabateos reinos se retiró,
y a Persia, y a las cimas sometidas a los rayos matutinos;
el Anochecer y las playas que con el caduco sol se templan
próximos están al Céfiro; Escitia y los Septentriones
el horrendo los invadió Bóreas; la contraria tierra, 65
con nubes asiduas y lluvia, se humedece por el Austro.
De ello encima impuso, fluido y de gravedad carente,
el éter, y que ninguna cosa de la terrena hez tiene.

     Apenas así con lindes había cercado todo ciertas,
cuando, las que presa mucho tiempo habían sido de una calina ciega, 70
las estrellas empezaron a bullir por todo el cielo,
y para que región no hubiera alguna de sus vivientes huérfana,
los astros poseen el celeste suelo y las formas de los dioses,
cedieron, para que las habitaran, a los nítidos peces las ondas,
la tierra a las fieras acogió, a los voladores el agitable aire. 75
     
Más santo que ellos un viviente y de una mente alta más capaz
faltaba todavía, y que dominar en los demás pudiera:
nacido el hombre fue, ya si a él con divina simiente lo hizo
aquel artesano de las cosas, de un mundo mejor el origen,
ya si la reciente tierra, y apartada poco antes del alto 80
éter, retenía simientes de su pariente el cielo.

A la cual, el hijo de Jápeto, mezclada con pluviales ondas,
la modeló en la efigie de los que moderan todo, los dioses,
y aunque inclinados contemplen los demás vivientes la tierra,
un rostro sublime al hombre dio y el cielo ver 85
le ordenó y erguido hacia las estrellas levantar su semblante.
Así, la que ora había sido ruda y sin imagen, la tierra
se vistió de las desconocidas figuras, transformada, de los hombres.


Definiciones (en orden de aparición):

Orbe: mundo (conjunto de todo lo existente).
Caos: en algunos relatos cosmogónicos griegos, el Caos es aquello que existe antes que el resto de los dioses y fuerzas elementales, es decir, el estado primigenio del cosmos.
Mole: cosa muy pesada y voluminosa.
Simiente: semilla
Titán: raza de poderosas deidades que gobernaron durante la legendaria Edad de oro.
Febe: era una de las titánides originales
Anfitrite: era una antigua diosa del mar tranquilo, que se convertiría en esposa de Poseidón
Ponto: mar (masa de agua salada).
Pugnar: batallar, contender o pelear.
Muelle: delicado, suave, blando.
Lid: combate, pelea.
Dirimir: deshacer, disolver, desunir, ordinariamente algo inmaterial.
Escindir: cortar, dividir, separar
Eximir: librar, desembarazar de cargas, obligaciones, cuidados, culpas, etc.
Disociar: separar algo de otra cosa a la que estaba unida.
Ígneo: de fuego o que tiene la naturaleza del fuego.
Convexo: curvado hacia fuera, como el exterior de un cuenco.
Rielar: 1.Vibrar, temblar. / 2.Brillar con luz trémula.
Humor: humorismo (modo de presentar la realidad).
Sajar: hacer un corte a alguien en la carne.
Orbe: esfera celeste o terrestre.
Circundar: cercar, rodear algo o a alguien.
Litoral: costa de un mar, país o territorio.
Declive: pendiente, cuesta o inclinación del terreno o de la superficie de otra cosa.
Sorber: absorber, tragar.
Fronda: conjunto de hojas o ramas que forman espesura.
Lapídeo: de piedra.
Faja: franja mucho más larga que ancha.
Regentar: ejercer un cargo ostentando superioridad.
Trecho: espacio, distancia de lugar o tiempo.
Euro: viento del Este.
Aurora: diosa romana del amanecer, equivalente a la griega Eos.
Nabateo: que pertenecía a un pueblo nómada del noroeste de Arabia, entre el mar Rojo y el río Éufrates.
Caduco: perecedero (poco durable).
Céfiro: dios del viento del Oeste.
Escitia: región euroasiática habitada por los pueblos escitas desde el siglo VIII a.C. hasta el II d. C.
Septentriones: vientos del Norte
Bóreas: dios de los vientos del Norte
Austro: dios de los vientos del Sur
Éter: elemento más puro y más brillante que el aire
Calina: calima (accidente atmosférico consistente en partículas de polvo o arena en suspensión, cuya densidad dificulta la visibilidad).
Bullir: moverse como dando señal de vida.
Jápeto: titán hijo de Urano y Gea.
Hijos de Jápeto: Atlas, Prometeo, Epimeteo y Menecio.
Ora: ahora.



lunes, 8 de mayo de 2017

Frey: el dios de la Tierra de los Elfos



Frey era hijo de Njörðr (vanir dios de la navegación) y hermano de Freyja (vanir diosa del amor y la belleza). Nació en Vanaheim (reino de los dioses vanir) y por tanto pertenecía a la raza de los vanir (dioses de la naturaleza).

En un determinado momento de la guerra entre los Æsir y los Vanir acordaron una tregua a cambio del intercambio de rehenes. Frey, junto con su padre, fueron enviados a Asgard (reino de los æsir), donde fueron muy bien acogidos.

Ya que era costumbre entre las naciones nórdicas conceder algún regalo valioso a los niños cuando les salía el primer diente, los Æsir le entregaron al joven Frey el bello reino de Alfheim, o Tierra de los Elfos de la Luz.


Allí, Frey, el dios de la dorada luz del Sol y de las cálidas lluvias de verano, tomó su residencia, encantado con la compañía de los elfos, que implícitamente obedecían todas sus órdenes y a la más mínima de sus señales iban de acá para allá, haciéndo todo el bien en su poder, pues ellos eran espíritus preeminentemente benéficos.

Frey también recibió de los dioses una maravillosa espada, llamada Espada de la Victoria, un símbolo de los rayos del sol, que tenía el poder de vencer en la lucha, por su propia voluntad, tan pronto como fuera desenfundada de su vaina. Frey la usaba especialmente contra los gigantes de hielo, a quienes odiaba casi tanto como lo hacía Thor (dios del trueno).

Los enanos de Svartalfheim (reino de los enanos y de los elfos oscuros) le dieron a Frey el jabalí de cerdas de oro, Gullinbursti, una personificación del Sol. Las relucientes cerdas de este animal estaban consideradas como símbolos, o bien de los rayos solares, o del grano dorado, que a su orden se ondulaba sobre los campos de cosecha de Midgard (reino de los hombres, la Tierra), o de la agricultura. Se suponía que el jabalí (rasgando la tierra con su afilado colmillo) había sido el primero en enseñar a la humanidad el arte del arado.

Frey cabalgaba a veces sobre el maravilloso jabalí, cuya velocidad era increíble y en otras ocasiones, lo enjaezaba a su carro dorado, que se decía contenía frutas y flores que él esparcía profusamente sobre la faz de la Tierra.

Frey era, además, el orgulloso propietario no sólo del intrépido corcel Blodughofi, el cual cabalgaba a través del fuego y el agua a sus órdenes, sino también del barco mágico Skidbladnir, una personificación de las nubes. Esta embarcación, que navegaba sobre tierra y mar, era arrastrada siempre por vientos favorables y era tan elástica que podía asumir proporciones lo suficientemente grandes como para transportar a los dioses, sus corceles y todo su equipaje, pero también podía ser doblada hasta alcanzar el tamaño de una servilleta y ser guardada en un bolsillo.


lunes, 10 de abril de 2017

Thor y la Serpiente de Midgard


< Leer mito Thunderbird


Jörmundgander, también llamada Serpiente de Midgard, era una colosal sierpe hija de Loki y de la giganta Angrboda. Sus anillos se extendían por la tierra hasta donde la vista podía alcanzar y su horrorosa cabeza de dragón y su interminable cuello sobresalían por encima de la tierra y las montañas como un pilar escamoso color ébano coronado por el semblante mismo de la muerte.

Al darse cuenta del peligro que suponía, Odín la envió a las profundidades del océano de Midgard, dónde siguió creciendo durante mucho tiempo hasta que tuvo la longitud suficiente para rodear Midgard, así que esta terrible bestia formaba un círculo mordiéndose la cola que impedía que las olas se salieran.

Uno de los mitos más conocidos de la mitología nórdica cuenta que un día Aeger, dios de los mares y los océanos, quiso preparar una fiesta en su casa, pero cuando fue a hacer los preparativos se dió cuenta de que no tenía suficiente bebida porque no había ningún caldero lo suficientemente profundo para preparar la cerveza.


Le pidió ayuda a Thor, dios de las tormentas, y al ver que este no conseguía nada Tyr, dios de la guerra, quiso ayudarle y le sugirió que fueran juntos hasta el este del río Elivagar, cerca de las fronteras del cielo donde habitaba Hymer, su padre. Thor tomó la apariencia de un muchacho y siguió junto con Tyr el camino indicado. A la mañana siguiente, cuando ya habían llegado al hogar de los padres de Tyr, Thor le propuso a Hymer acompañarle a pescar, y aunque a Hymer no le hacía mucha gracia acabó aceptando.

Una vez en el barco el gigante se sorprendió de que Thor remaba muy rápido y con mucha fuerza. Le advirtió de que si no paraba entrarían en los territorios de la Serpiente de Midgard, Jormungand. Thor no le hizo caso y siguió remando.



Cuando por fin paró tuvieron muy buena pesca. Hymer pescó dos ballenas y a Thor la serpiente de Midgard le mordió el anzuelo. Los mares temblaron, el cielo se oscureció y parecía que el mundo mismo se iba a desplomar. La serpiente se batía furiosa con una fuerza de diez mil ejércitos, y Thor sin desfallecer seguía agarrando la caña, con su descomunal fuerza de dios. Fue una batalla terrible.

Al final el gigante no pudo resistir más el pánico y cortó el hilo de la caña, haciendo así que la serpiente volviera a los mares y que las aguas se calmaran instantáneamente, como si nunca hubiera pasado nada. Quizás fue este mito, u otro, el que les llevaría a combatir en el Ragnarok a Thor y a Jormungand.

Al regresar a la casa de Hymer, este quiso probar nuevamente la fuerza de Thor y para ello le pidió que lanzara un vaso contra su frente irrompible. Thor así lo hizo, el vaso se rompió y la frente del gigante quedó intacta. Tras esta nueva proeza el gigante aceptó darle su caldera, de una milla de profundidad, para que pudieran volver y celebrar la fiesta. Y así lo hicieron.



miércoles, 1 de febrero de 2017

El pescador y la foca




Los habitantes de Shetland y Orkney creían que las focas podían despojarse de su piel para jugar bajo la forma de hombres o mujeres. Es así que un día un pescador paseaba por la orilla de una cala oculta descubrió a dos hermosas mujeres que jugaban a darse caza. A unos metros de ellas habían dos pieles de foca, el pescador cogió una extrañado.

Al ver esto las dos mujeres corrieron apuradas hacia él, una cogió la piel que aún yacía en el suelo y se lanzó al agua mientras que la otra le rogó que le devolviera la piel. Pero el pescador la vio y le gustó mucho, por lo que en vez de devolvérsela empezó a seducirla hasta que consiguió convencerla de que se quedara con el en forma humana.



Años más tarde, cuando la feliz pareja llevaba años casada y tenía dos hermosos hijos, el pescador empezó a notar que su esposa actuaba de forma misteriosa saliendo a pasear a altas horas de la madrugada. Un día la siguió y pudo advertir que conversaba en susurros con alguien que no pudo llegar a ver.

Al día siguiente cuando anochecía se encontró con una foca macho y otra hembra apoyadas en una roca de la orilla. La foca macho le dijo:

–Tú me despojaste de la que iba a ser mi compañera, y solo pude adivinar qué había pasado al encontrar su piel. No te deseo ningún mal porque sé que has actuado con bondad y que la has hecho feliz, solo te pido que ahora que la he recuperado te despidas de ella para que podamos volver a vivir en el mar, que es nuestro verdadero hogar.

La foca hembra había estado observando al pescador con timidez y dulzura, pero para cuando el apenado marido fue a intentar retenerla solo pudo alcanzar a ver cómo ambas focas se sumergían en el mar y desaparecían en su espesura.



martes, 31 de enero de 2017

Thunderbird - Ave trueno



A lo largo y ancho de toda la costa pacífica norteamericana existe una vieja leyenda que de vez en cuando se desempolva para asombrar a los niños. Originaria de los pueblos indígenas, muestra una asombrosa semejanza a lo largo de todos los territorios – aunque con gran diversidad de nombres – y habla de un ave gigantesca, capaz de ocultar el sol y que trae consigo la lluvia, las tormentas y los relámpagos. De allí el nombre que terminó por dársele: el Pájaro Trueno.

Se le llama pájaro del trueno, porque  los golpes de sus alas enormes causan truenos cuando las agita en el viento. El viento se agita y caen lluvias.

A través de muchas culturas indígenas de América del Norte, el pájaro del trueno tiene mucho en común. Se describe como un pájaro grande, capaz de crear tormentas y truenos, mientras vuela. Las nubes se juntan  por su aleteo, el sonido de un trueno se forma al batir  su alas, los relámpagos son la luz intermitente de sus ojos cuando parpadea. En las máscaras, es representado como de muchos colores, con un gran sol en su centro y, a menudo, los dientes en su pico. Los nativos americanos creían que el gigante de Thunderbird podría disparar rayos de sus ojos.

En todas las mitologías de las tribus de Norteamérica, el pájaro del trueno es inteligente, poderoso y lleno de ira. Todos están de acuerdo en que se debe uno quitar  de su camino para evitar el trueno enojado.

El pájaro del trueno reside en la cima de una montaña, y era el siervo del Gran Espíritu. El pájaro del trueno  sólo volaba para llevar mensajes de un espíritu a otro. Además de controlar las lluvias. Por eso es un pájaro sagrado, pues se mueve entre los dioses y espíritus superiores.

El pájaro del trueno tiene el poder de adoptar la forma humana, simplemente inclinando el pico y quedando como una máscara y sus plumas quedan como una manta, pareciendo entonces un nativo más.  Hay historias de pájaros del trueno que se casaron con bellas nativas, y algunas familias lo cuentan con orgullo como un ancestro. (en la zona de Vancouver son usuales estos linajes mitológicos).



Texto sacado de aquí y de aquí.

Sleipnir - Mitología Nórdica

Cuenta el mito que hace mucho tiempo la muralla que custodia a Asgard se derrumbó en una batalla entre los vanir y los aesir. La ciudad de los dioses quedó desprotegida entonces, así que estos comenzaron a buscar con urgencia a alguien que pudiera reconstruir la muralla.



Un día un gigante llamado Blast llegó a Asgard, y aseguró que el reconstruiría el muro con la condición de que los dioses le entregaran a Freya (diosa del amor), junto con el Sol y la Luna. Los dioses se negaron debido a que el precio era demasiado alto, pero como estaban desesperados Loki (dios del engaño) consiguió negociar con Blast. Si conseguía construir la muralla en menos de tres inviernos le darían los que había pedido, si no no se llevaría nada. El gigante aceptó con la única condición de que pudiera usar a su semental Svadilfari en la reconstrucción del muro, cosa que los dioses aceptaron.

Pero resulta que avanzaban las estaciones y el trabajo de Blast progresaba mucho más rápido de lo que los dioses habían previsto, tanto que era obvio que a ese ritmo tendrían que pagar al gigante. Odín (dios de los dioses) amenazó con matar a Loki si Blast terminaba a tiempo, por lo que Loki ideó un plan.
Loki quiso privar a Blast de su caballo, así que tomó la forma de una yegua joven y lo engañó para que lo siguiera hasta el bosque, lo entretuvo tanto tiempo que cuando Svadilfari volvió, su amo ya estaba demasiado retrasado como para terminar el trabajo, además Blast estaba tan enfadado por su desapareción que reveló que en realidad era uno de los peores enemigos de los aesir, un gigante de la roca.



Thor al darse cuenta del engaño acabó con él gracias a su martillo Mjolnir. Meses después Loki volvió a Asgard, en dónde dió a luz a un hermoso caballo de ocho patas, el cual regaló a Odín, que lo llamó Sleipnir. El caballo podía viajar por mar, tierra y aire y era más veloz que cualquier hombre o especie, se convirtió en el caballo de Odín desde entonces.