Imagínate por un momento que eres una historia, al principio todos te conocen, incluso te consideran real, pero con el tiempo vas cayendo en el olvido hasta convertirte en un mito, un mito perdido, vagando si rumbo por todos los universos, lo único que te mantiene con vida es que de vez en cuándo, alguien te encuentra. Yo me dedico a buscar estas historias, y cuando las encuentro las publico en este pequeño rincón digital, puede que nadie las lea nunca, pero al menos ahora están menos perdidas.
martes, 31 de enero de 2017
Thunderbird - Ave trueno
A lo largo y ancho de toda la costa pacífica norteamericana existe una vieja leyenda que de vez en cuando se desempolva para asombrar a los niños. Originaria de los pueblos indígenas, muestra una asombrosa semejanza a lo largo de todos los territorios – aunque con gran diversidad de nombres – y habla de un ave gigantesca, capaz de ocultar el sol y que trae consigo la lluvia, las tormentas y los relámpagos. De allí el nombre que terminó por dársele: el Pájaro Trueno.
Se le llama pájaro del trueno, porque los golpes de sus alas enormes causan truenos cuando las agita en el viento. El viento se agita y caen lluvias.
A través de muchas culturas indígenas de América del Norte, el pájaro del trueno tiene mucho en común. Se describe como un pájaro grande, capaz de crear tormentas y truenos, mientras vuela. Las nubes se juntan por su aleteo, el sonido de un trueno se forma al batir su alas, los relámpagos son la luz intermitente de sus ojos cuando parpadea. En las máscaras, es representado como de muchos colores, con un gran sol en su centro y, a menudo, los dientes en su pico. Los nativos americanos creían que el gigante de Thunderbird podría disparar rayos de sus ojos.
En todas las mitologías de las tribus de Norteamérica, el pájaro del trueno es inteligente, poderoso y lleno de ira. Todos están de acuerdo en que se debe uno quitar de su camino para evitar el trueno enojado.
El pájaro del trueno reside en la cima de una montaña, y era el siervo del Gran Espíritu. El pájaro del trueno sólo volaba para llevar mensajes de un espíritu a otro. Además de controlar las lluvias. Por eso es un pájaro sagrado, pues se mueve entre los dioses y espíritus superiores.
El pájaro del trueno tiene el poder de adoptar la forma humana, simplemente inclinando el pico y quedando como una máscara y sus plumas quedan como una manta, pareciendo entonces un nativo más. Hay historias de pájaros del trueno que se casaron con bellas nativas, y algunas familias lo cuentan con orgullo como un ancestro. (en la zona de Vancouver son usuales estos linajes mitológicos).
Texto sacado de aquí y de aquí.
Sleipnir - Mitología Nórdica
Cuenta el mito que hace mucho tiempo la muralla que custodia a Asgard se derrumbó en una batalla entre los vanir y los aesir. La ciudad de los dioses quedó desprotegida entonces, así que estos comenzaron a buscar con urgencia a alguien que pudiera reconstruir la muralla.
Un día un gigante llamado Blast llegó a Asgard, y aseguró que el reconstruiría el muro con la condición de que los dioses le entregaran a Freya (diosa del amor), junto con el Sol y la Luna. Los dioses se negaron debido a que el precio era demasiado alto, pero como estaban desesperados Loki (dios del engaño) consiguió negociar con Blast. Si conseguía construir la muralla en menos de tres inviernos le darían los que había pedido, si no no se llevaría nada. El gigante aceptó con la única condición de que pudiera usar a su semental Svadilfari en la reconstrucción del muro, cosa que los dioses aceptaron.
Pero resulta que avanzaban las estaciones y el trabajo de Blast progresaba mucho más rápido de lo que los dioses habían previsto, tanto que era obvio que a ese ritmo tendrían que pagar al gigante. Odín (dios de los dioses) amenazó con matar a Loki si Blast terminaba a tiempo, por lo que Loki ideó un plan.
Loki quiso privar a Blast de su caballo, así que tomó la forma de una yegua joven y lo engañó para que lo siguiera hasta el bosque, lo entretuvo tanto tiempo que cuando Svadilfari volvió, su amo ya estaba demasiado retrasado como para terminar el trabajo, además Blast estaba tan enfadado por su desapareción que reveló que en realidad era uno de los peores enemigos de los aesir, un gigante de la roca.
Thor al darse cuenta del engaño acabó con él gracias a su martillo Mjolnir. Meses después Loki volvió a Asgard, en dónde dió a luz a un hermoso caballo de ocho patas, el cual regaló a Odín, que lo llamó Sleipnir. El caballo podía viajar por mar, tierra y aire y era más veloz que cualquier hombre o especie, se convirtió en el caballo de Odín desde entonces.
miércoles, 14 de diciembre de 2016
Rumpelstiltskin - Los hermanos Grimm
EL ENANO SALTARÍN
LOS HERMANOS GRIMM
Cuentan que en un tiempo muy lejano el rey decidió pasear
por sus dominios, que incluían una pequeña aldea en la que vivía un molinero
junto con su bella hija. Al interesarse el rey por ella, el molinero mintió
para darse importancia: "Además de bonita, es capaz de convertir la paja
en oro hilándola con una rueca." El rey, francamente contento con dicha
cualidad de la muchacha, no lo dudó un instante y la llevó con él a palacio.
Una vez en el castillo, el rey ordenó que condujesen a la
hija del molinero a una habitación repleta de paja, donde había también una
rueca: "Tienes hasta el alba para demostrarme que tu padre decía la verdad
y convertir esta paja en oro. De lo contrario, serás desterrada."
La pobre niña lloró desconsolada, pero he aquí que apareció
un estrafalario enano que le ofreció hilar la paja en oro a cambio de su
collar. La hija del molinero le entregó la joya y... zis-zas, zis-zas, el enano
hilaba la paja que se iba convirtiendo en oro en las canillas, hasta que no
quedó ni una brizna de paja y la habitación refulgía por el oro.
Cuando el rey vio la proeza, guiado por la avaricia, espetó:
"Veremos si puedes hacer lo mismo en esta habitación." Y le señaló
una estancia más grande y más repleta de paja que la del día anterior. La
muchacha estaba desesperada, pues creía imposible cumplir la tarea pero, como
el día anterior, apareció el enano saltarín: "¿Qué me das si hilo la paja
para convertirla en oro?" preguntó al hacerse visible. "Sólo tengo
esta sortija." Dijo la doncella tendiéndole el anillo. "Empecemos
pues," respondió el enano. Y zis-zas, zis-zas, toda la paja se convirtió
en oro hilado.
Pero la codicia del rey no tenía fin, y cuando comprobó que
se habían cumplido sus órdenes, anunció: "Repetirás la hazaña una vez más,
si lo consigues, te haré mi esposa." Pues pensaba que, a pesar de ser hija
de un molinero, nunca encontraría mujer con dote mejor. Una noche más lloró la
muchacha, y de nuevo apareció el grotesco enano: "¿Qué me darás a cambio
de solucionar tu problema?" Preguntó, saltando, a la chica. "No tengo
más joyas que ofrecerte," y pensando que esta vez estaba perdida, gimió
desconsolada. "Bien, en ese caso, me darás tu primer hijo," demandó
el enanillo. Aceptó la muchacha: "Quién sabe cómo irán las cosas en el
futuro." - "Dijo para sus adentros." Y como ya había ocurrido
antes, la paja se iba convirtiendo en oro a medida que el extraño ser la
hilaba. Cuando el rey entró en la habitación, sus ojos brillaron más aún que el
oro que estaba contemplando, y convocó a sus súbditos para la celebración de
los esponsales.
Vivieron ambos felices y al cabo de una año, tuvieron un
precioso retoño. La ahora reina había olvidado el incidente con la rueca, la
paja, el oro y el enano, y por eso se asustó enormemente cuando una noche
apareció el duende saltarín reclamando su recompensa.
"Por favor, enano, por favor, ahora poseo riqueza, te
daré todo lo que quieras." ¿Cómo puedes comparar el valor de una vida con
algo material? Quiero a tu hijo," exigió el desaliñado enano. Pero tanto
rogó y suplicó la mujer, que conmovió al enano: "Tienes tres días para
averiguar cuál es mi nombre, si lo aciertas, dejaré que te quedes con el niño.
Por más que pensó y se devanó los sesos la molinerita para buscar el nombre del
enano, nunca acertaba la respuesta correcta.
Al tercer día, envió a sus exploradores a buscar nombres
diferentes por todos los confines del mundo. De vuelta, uno de ellos contó la
anécdota de un duende al que había visto saltar a la puerta de una pequeña
cabaña cantando:
"Hoy tomo vino,
y mañana cerveza,
después al niño sin falta traerán.
Nunca, se rompan o no la cabeza,
el nombre Rumpelstiltskin adivinarán!"
Cuando volvió el enano la tercera noche, y preguntó su
propio nombre a la reina, ésta le contestó: "¡Te llamas
Rumpelstiltskin!"
"¡No puede ser!" gritó él, "¡no lo puedes
saber! ¡Te lo ha dicho el diablo!" Y tanto y tan grande fue su enfado, que
dio una patada en el suelo que le dejó la pierna enterrada hasta la mitad, y
cuando intentó sacarla, el enano se partió por la mitad.
FIN
martes, 13 de diciembre de 2016
El dios de la música - Mitología Nórdica
< Relato anterior (muy recomendable leerlo antes)
CRÓNICAS DE LA POESÍA IV
Aunque
Odín había obtenido así el don de la poesía, raramente lo usaba. Estaba
preservado a su hijo Bragi, el hijo de Gunlod, el convertirse en el dios de la
poesía y la música, y a seducir el mundo con sus cantos. Tan pronto como Bragi
nació en la cueva rodeada de estalactitas en la que Odín se había ganado el
afecto de Gunlod, los enanos se presentaron con un arpa mágica de oro y,
colocándole en uno de sus barcos mágicos, le enviaron al mundo exterior.
Mientras el barco surcaba pausadamente por la oscuridad subterránea y navegaba
a través el umbral de Nain, el reino de los enanos de la muerte, Bragi, el
bello e inmaculado joven dios, que hasta entonces no había mostrado señales de
vida, súbitamente se incorporó y, asiendo el arpa que se encontraba a su lado,
comenzó a entonar la maravillosa canción de la vida, que a veces se elevaba
hasta los cielos, para entonces hundirse en el tenebroso reino de Hel, la diosa
de la muerte. Mientras tocaba, el barco fue arrastrado hasta las aguas
iluminadas por el Sol y pronto llegó hasta tierra firme.
Bragi siguió entonces
a pie, encaminando sus pasos por el raso y silencioso bosque, tocando mientras
caminaba. Al sonido de su hermosa música, los árboles comenzaron a brotar y
florecer y la hierba a sus pies se vio adornada con innumerables flores. Allí
se encontró con Idun, hija de Ivald, la hermosa diosa de la juventud eterna, a
quien los enanos permitían visitar la tierra de cuando en cuando y, en su
presencia, la naturaleza asumía invariablemente su más hermoso y delicado
aspecto. Era de esperar que dos seres como éstos se sintieran atraídos el uno
por el otro y Bragi pronto obtuvo a la bella diosa como esposa.
Juntos
corrieron hasta Asgard, donde fueron cálidamente bienvenidos y donde Odín, tras
trazar runas sobre la lengua de Bragi, decretó que éste debería ser el juglar
celestial y el compositor de las canciones en honor a los dioses y los héroes a
quien él recibía en Valhalla.
FIN
Texto sacado de aquí.
El robo del aguamiel - Mitología Nórdica
< Relato anterior (muy recomendable leerlo antes)
CRÓNICAS DE LA POESÍA III
Tras
alcanzar el interior de la montaña, Odín volvió a adquirir su apariencia divina
y manto estrellado y entonces se presentó en la cueva de estalactitas ante la
bella Gunlod. Pretendía ganarse su amor como medio para inducirle a concederle
un trago de cada uno de los recipientes confiados a su cuidado.
Conquistada con
su apasionado cortejo, Gunlod consintió convertirse en su esposa y, tras haber
permanecido durante tres días enteros con ella en su guarida, la giganta
extrajo los recipientes de su lugar secreto y le dijo que podía tomar un sorbo
de cada uno de ellos. Odín se aprovechó bien de este permiso y bebió tan
profundamente que vació completamente los tres recipientes. Entonces, tras
haber obtenido lo que quería, salió de la cueva y poniéndose sus plumas de
águila, se elevó hacia el cielo, en dirección a Asgard.
Todavía se encontraba
lejos del reino de los dioses cuando se percató de que alguien le perseguía y,
ciertamente, Suttung, habiendo asumido también la forma de un águila, venía
tras él a gran velocidad, con la intención de forzarle a devolver el hidromiel
robado. Así que Odín voló más y más rápidamente, estirando todos sus nervios
para llegar a Asgard antes de que el enemigo le alcanzara. Mientras se
aproximaba, los dioses observaron inquietos la carrera.
Viendo que Odín sólo
sería capaz de escapar con dificultad, los Ases reunieron rápidamente todos los
materiales combustibles que pudieron encontrar y, mientras volaba sobre las
murallas de su morada, prendieron fuego a la masa de carburante, para que las
llamas chamuscaran las alas de Suttung al seguir persiguiendo al dios, tras lo
cual cayó en el mismo centro del fuego, donde pereció abrasado. Mientras, Odín
voló hasta el lugar donde los dioses habían preparado recipientes para el
aguamiel robado, y vomitó el fluido de inspiración con tanta rapidez que unas
pocas gotas cayeron y fueron dispersadas por la tierra.
Ellas se convirtieron
en la porción de poetas y escritores, reservándose los dioses la mayor parte
del brebaje para consumo propio, concediéndole ocasionalmente un sorbo a algún
mortal al que favorecieran, el cual, inmediatamente después, cobraría fama
mundial por sus inspirados cantos. Ya que los hombres y dioses le debían el
preciado regalo a Odín, ellos nunca dudaban en expresarle su gratitud y no sólo
le llamaban por su nombre, sino que le veneraban como el patrono de la
elocuencia, la poesía y el canto, y de todos los escaldos.
Texto sacado de aquí.
La búsqueda del aguamiel - Mitología Nórdica
CRÓNICAS DE LA POESÍA II
Ya que
Odín dominaba la ciencia de las runas y ya había bebido de las aguas del
manantial de Mimir, él ya era el más sabio entre los dioses. Pero una vez supo
del poder de la poción de la inspiración elaborada a partir de la sangre de
Kvasir, ambicionó poseer el fluido mágico. Con tal propósito viajó hasta
Jötunheim. De camino hacia la casa del gigante, pasó al lado de unos terrenos
donde se encontraban nueve feos esclavos atareados recogiendo heno.
Odín se
detuvo por un momento y les observó en su trabajo y, percatándose de que sus
guadañas parecían muy despuntadas, se ofreció a afilarlas, algo que ellos
aceptaron entusiasmados. Sacándose la piedra de afilar de su pechera, Odín
procedió a afilar las nueve guadañas, creando hábilmente uno filos tan
cortantes que los esclavos le rogaron que les regalase la piedra. Con resignación
bien humorada, Odín arrojó la piedra sobre la pared, pero los nueve esclavos
saltaron simultáneamente para cogerla, hiriéndose entre ellos con sus afiladas
herramientas. Enfurecidos ante sus respectivos descuidos, comenzaron a pelearse
y no se detuvieron hasta que todos estuvieron o bien heridos de muerte o
muertos.
Impávido ante esta tragedia, Odín continuó su viaje, llegando poco
después a la casa del gigante Baugi, un hermano de Suttung, el cual le recibió
de forma hospitalaria. En el transcurso de la conversación, Baugi le informó de
que estaba muy azorado, pues era tiempo de cosecha y todos sus hombres acababan
de ser encontrados muertos en el campo. Odín, que en esta ocasión se había
presentado con el nombre Bolwerk (causador de males), pronto ofreció sus
servicios al gigante, prometiéndole realizar el trabajo equivalente de los
nueve esclavos y trabajar diligentemente durante todo el verano, a cambio de un
solo trago del aguamiel mágico de Suttung cuando la atareada estación hubiese
acabado.
El trato fue inmediatamente aceptado y el nuevo sirviente de
Baugi, Bolwerk, trabajó incesantemente durante todo el verano, más allá de lo
que requería sucontrato, recogiendo apropiadamente todo el grano antes de que
las lluvias de otoño comenzaran a caer. Cuando llegaron los primeros días de
invierno, Bolwerk se presentó ante su señor, reclamando su recompensa. Pero
Baugi vaciló y puso reparos, diciendo que no se había atrevido a pedirle
abiertamente a su hermano Suttung el trago de la inspiración, pero que
intentaría obtenerlo usando la astucia. Bolwerk y Baugi se dirigieron juntos
hacia la montaña donde Gunlod vivía y, como no pudieron encontrar otro modo de
entrar en la cueva secreta, Odín extrajo su fiel taladro, llamado Rati, y le
ordenó al gigante que usara toda su fuerza para hacer un agujero por el que
pudiese arrastrarse hasta el interior.
Baugi
obedeció en silencio y, tras trabajar durante un corto período de tiempo,
retiró la herramienta, diciendo que había atravesado la montaña y que Odín no
tendría dificultad en deslizarse hasta dentro. Pero el dios, desconfiando de
tal afirmación, se limitó a soplar dentro del agujero y cuando el polvo y los
guijarros salieron hacia el exterior, le ordenó severamente a Baugi que
reanudara su trabajo y que no intentara engañarle de nuevo. El gigante hizo lo
que se le pidió. Transformándose en una serpiente, reptó por el interior con
tal rapidez que logró evitar el afilado taladro cuando Baugi se introdujo
traicioneramente tras él con la intención de matarle.
Kvasir - Mitología Nórdica
CRÓNICAS DE LA POESÍA I
En los
tiempos de la guerra entre los Aesir y los Vanir, cuando la paz se hubo
decretado, un jarrón se trajo a la asamblea, dentro del cual escupieron
solemnemente ambos bandos. De esta saliva, los dioses crearon a Kvasir, un ser
célebre por su sabiduría y bondad, que recorría el mundo respondiendo a todas
las preguntas que se le formulaban, instruyendo y beneficiando de esta manera a
la humanidad.
Los enanos, habiendo oído de la gran sabiduría de Kvasir, lo
codiciaron y, encontrándolo dormido un día, dos de ellos, Fjalar ("impostor") y Galar ("gritón"), le
mataron a traición y derramaron hasta la última gota de su sangre en tres
recipientes: el hervidor Odhroeir (inspiración) y los cuencos Son(expiación) y
Boden (ofrenda). Tras mezclar debidamente esta sangre con miel, crearon un tipo
de bebida tan inspiradora, que cualquiera que la probase se convertiría
inmediatamente en un poeta, pudiendo cantar con un encanto que le haría ganarse
con certeza todos los corazones. Sin embargo, aunque los enanos elaboraron este
maravilloso aguamiel para su propio consumo, ni siquiera lo probaron, sino que
lo escondieron en un lugar secreto, mientras partieron en busca de más
aventuras.
No habían avanzado mucho cuando se encontraron al gigante Gilling
también dormido, echado sobre una orilla húmeda y maliciosamente le ofrecieron ir a pescar con ellos, pero la barca que le otorgaron hacía aguas, por lo que se hundió debido al gran peso del gigante y este pereció ahogado. Después, corriendo hasta su morada,
algunos escalaron hasta el tejado, transportando una enorme piedra de molino,
mientras que otros, tras entrar, le comunicaron a la giganta que su marido
estaba muerto. Tales noticias provocaron en la pobre criatura un gran dolor y
salió corriendo al exterior para ver los restos de su esposo. Mientras
atravesaba la puerta, los retorcidos enanos dejaron caer la piedra de molino
sobre su cabeza, matándola.
Este doble crimen no permaneció
impune por mucho tiempo, pues el hermano de Gilling, Suttung, partió rápidamente
en búsqueda de los enanos, decidido a vengarle. Agarrándoles con sus poderosas
manos, el gigante los llevó hasta un bajío muy dentro del mar, donde
seguramente hubieran perecido a la siguiente marea alta de no haber tenido
éxito en redimir sus vidas al prometerle al gigante que le entregarían el
aguamiel que habían elaborado recientemente.
Tan pronto como Suttung les llevó
a tierra, ellos le entregaron el precioso brebaje, el cual confió a su hija
Gunlod ordenándole que lo vigilara día y noche, y que no permitiese que ni
dioses ni mortales llegaran a probarlo. Para cumplir mejor con esta tarea,
Gunlod transportó los tres recipientes dentro de una montaña ahuecada, donde
veló por ellos con el más escrupuloso cuidado, sin sospechar que Odín había
descubierto el lugar en el que se ocultaba, gracias a los agudos ojos de sus
cuervos siempre vigilantes, Hugin y Munin.
Texto sacado de aquí.
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