sábado, 1 de octubre de 2016

Apolo y Daphne - Mitología Griega


< Leer la leyenda de Orfeo y Eurídice

EL ORIGEN DE LOS LAURELES



Apolo, gran cazador, quiso matar a la temible serpiente Pitón que se escondía en el monte Párnaso.

Habiéndola herido con sus flechas, la siguió, moribunda, en su huída hacía el templo de Delfos. Allí acabó con ella mediante varios disparos de sus flechas.

Delfos era un lugar sagrado donde se pronunciaban los oráculos de la Madre Tierra. Hasta los dioses consultaban el oráculo y se sientieron ofendidos de que allí se hubiera cometido un asesinato. Querían que Apolo reparase de algún modo lo que había hecho, pero Apolo reclamó Delfos para sí. Se apoderó del oráculo y fundo unos juegos anuales que debían celebrarse en un gran anfiteatro, en la colina que había junto al templo.

Orgulloso Apolo de la victoria conseguida sobre la serpiente Pitón, se atrevió a burlarse del dios Eros (Cupido) por llevar arco y flechas siendo tan niño:

-¿Qué haces, joven afeminado -le dijo-, con esas armas? Sólo mis hombros son dignos de llevarlas. Acabo de matar a la serpiente Pitón, cuyo enorme cuerpo cubría muchas yugadas de tierra. Confórmate con que tus flechas hieran a gente enamoradiza y no quieras competir conmigo.

Irritado, Eros se vengó disparándole una flecha, que le hizo enamorarse locamente de la ninfa Daphne, hija de la Tierra y del río Ladón o del río tesalio Peneo, mientras a ésta le disparó otra flecha que le hizo odiar el amor y especialmente el de Apolo.

Apolo, loco de amor debido a la flecha de Eros, la persiguió y cuando iba a darle alcance, Daphne pidió ayuda a su padre, el río, el cual la transformó en laurel. En otras versiones, Daphne pide ayuda a su madre Gea. La metamorfosis de Daphne ha sido magistralmente descrita por Ovidio:

“Apenas había concluido la súplica, cuando todos los miembros se le entorpecen: sus entrañas se cubren de una tierna corteza, los cabellos se convierten en hojas, los brazos en ramas, los pies, que eran antes tan ligeros, se transforman en retorcidas raíces, ocupa finalmente el rostro la altura y sólo queda en ella la belleza”.




Este nuevo árbol es, no obstante, el objeto del amor de Apolo, y puesta su mano derecha en el tronco, advierte que aún palpita el corazón de su amada dentro de la nueva corteza, y abrazando las ramas como miembros de su cariño, besa aquél árbol que parece rechazar sus besos. Por último le dice:

-Pues veo que ya no puedes ser mi esposa, al menos serás un árbol consagrado a mi deidad. Mis cabellos, mi lira y aljaba se adornarán de laureles. Tú ceñirás las sienes de los alegres capitanes cuando el alborozo publique su triunfo y suban al capitolio con los despojos que hayan ganado a sus enemigos. Serás fidelísima guardia de las puertas de los emperadores, cubriendo con tus ramas la encina que está en medio, y así como mis cabellos se conservan en su estado juvenil, tus hojas permanecerán siempre verdes.

Simbología: Apolo era el dios de la música y de las artes. La lira de siete cuerdas era el instrumento particular de Apolo; la corona de laurel, tradicionalmente se colocaba en la cabeza de músicos y poetas.

"A Dafne ya los brazos le crecían, y en luengos ramos vueltos se mostraban; en verdes hojas ví que se tornaban, los cabellos que al oro oscurecían. De áspera corteza se cubrían los tiernos miembros, que aún balbuciendo estaban; los blancos pies en la tierra se incaban y en torcidas raíces se volvían Aquel que fue la causa de tal daño, a fuerza que llorar, crecer hacía el árbol que con lágrimas regaba. ¡Oh miserable estado, oh mal tamaño! Que con lloralla cresca cada día la causa y la razón por qué lloraba."

Garcilaso De La Vega

A raíz de este mito surge el complejo de Daphne, que es el miedo de las muchachas a la sexualidad.


Texto sacado de aquí.

El mito de Electra - Mitología Griega



LA VENGANZA POR AGAMENÓN



El mito de Electra cuenta la historia de la hija de Agamenón, rey de Micenas, y su esposa, la reina Clitemnestra, hermana de Helena de Troya. Agamenón y Clitemnestra tenían además otro hijo más joven, Orestes, y otra hija de nombre Ifigenia. Ifigenia, según cuenta Homero en la Iliada, fue sacrificada por su propio padre a cambio de protección en su camino hacia Troya.

Tras la huida de Helena con Paris, Agamenón se embarcó rumbo a Troya y allí permaneció asediando la ciudad hasta que finalmente se pudo hacer con ella tras colar dentro el famoso Caballo de Troya. Diez años duró el asedio. Mientras la reina Clitemnestra fue seducida por el ambicioso Egisto y se convirtieron en amantes.

Pero el rey volvió y tomó posesión de su casa y de su reino. En cuanto tuvieron ocasión, Egisto asesinó a sangre fría a Agamenón para eliminarlo como obstáculo en su camino hacia el poder. Clitemnestra fue su cómplice. Electra fue testigo y en su interior comenzó a crecer el odio hacia Egisto, pero sobre todo hacia su propia madre por haberle arrebatado a su padre.



Desde ese momento Electra no vivió sino esperando el momento en que pudiera vengar la muerte de Agamenón. Protegió a su hermano pequeño enviándolo lejos, al monte Parnaso, bajo la protección del rey Estrofio, hasta que tuviera edad suficiente como para reclamar el trono y ejecutar su venganza.

El día llegó, unos años después, cuando Orestes volvió ya convertido en adulto y consiguió colarse en el palacio real tras haber hecho creer a todos que había muerto. Su objetivo era acabar con Egisto y  Clitemnestra y reclamar su lugar como sucesor legítimo de su padre. Así lo hizo, pero la visión de su madre muerta con su puñal en el pecho lo empujó hacia un estado de locura que lo hizo huir y, según cuentan algunos autores clásicos, refugiarse en el templo del Oráculo de Delfos atormentado por las Furias.

Cuentan las distintas versiones de este mito que Orestes fue perdonado por los propios dioses ya que su venganza fue el punto final de la injusticia cometida contra los hermanos. Un tiempo después Electra contrajo matrimonio con Pílades, hijo del rey Estrofio y amigo de confianza de Orestes durante su niñez en el exilio.

De este mito surge el término “Complejo de Electra” que consiste en cuando la hija siente amor por el padre y antipatía por la madre, es lo contrario al complejo de Edipo.



Texto sacado de aquí.

Complejo de Edipo - Mitología Griega

EL ENIGMA DE LA ESFINGE



Cuentan que en la Antigua Grecia, concretamente en la ciudad de Tebas de la región de Beocia, reinaba Layo acompañado de su esposa Yocasta. Como era tradicional en aquel tiempo y lugar, el rey Layo acudía habitualmente a consultar al Oráculo de Delfos y poder así decidir en base a lo que éste le predecía, a sus vaticinios sobre los que no cabía duda alguna.

Pero he aquí que cierto día en el que el Rey se encontraba ante el sabio Oráculo, éste le predijo que sería asesinado a manos de su propio hijo. Layo, terriblemente acongojado y asustado, regresó a junto a su esposa y planeó cómo actuaría cuando naciera su primer vástago. Así, cuando Yocasta trajo al mundo al primogénito, el atemorizado y cobarde Rey mandó que ataran los pies al bebé y que lo abandonaran a su suerte a los pies del monte Citerón, esperando así que muriera, y con él, la amenaza de una muerte segura.

Pero el destino tenía otros planes… Melibeo, un pastor de la zona que se dirigía hacia la ciudad de Corinto, encontró al desamparado recién nacido y, apiadándose de su situación, lo llevó consigo y finalmente lo dejó al cuidado de otro rey, el rey Pólibo, que junto a su consorte Mérope, cuidaron del hijo de Layo como si fuera suyo.

Y pasaron los años. Edipo, el bebé ya convertido en hombre, acudió al Oráculo de Delfos como era costumbre y recibió un vaticinio que lo dejó lleno de estupor y preocupación: mataría a su padre y se casaría con su madre. Tras recuperar un poco la calma, decidió abandonar su tierra, su casa y su familia para huir de tan atroz destino. Y se marchó… eligiendo como nuevo hogar la ciudad de Tebas. Pero en el camino tuvo la mala suerte de ser atropellado por un carruaje cuando pasaba por un lugar estrecho. Tan pésimo era su humor y tanta rabia llevaba en su interior que, ensañándose con el conductor del carruaje, le dio muerte. Y dicho conductor no era otro que el rey Layo, su verdadero padre, aunque Edipo aún no lo sabía.

Tiempo después, (Edipo pensó que era mejor no llegar aún a la ciudad por si descubrían su crimen), cuando ya había vuelto a encomendar sus pasos hacia Tebas, encontró a las puertas de ésta a la temida Esfinge, la cual planteaba una adivinanza o enigma a todo aquel que pasara. El no dar la respuesta correcta suponía ser devorado por el monstruo mitológico.

La pregunta era: ¿Cual es el animal que tiene cuatro patas al amanecer, al mediodía dos y al atardecer tres?. La pronta respuesta de Edipo fue: “El hombre, que gatea de niño, camina sobre sus dos pies en la edad adulta y, cuando se vuelve anciano, usa un bastón“.



La Esfinge, llena de ira, se lanzó al vacío suicidándose. Al fin Tebas había sido liberada. Y la recompensa a tan grande y heroíca hazaña era la de casarse con Yocasta, la viuda del rey Layo, muerto en un camino. Y así se cumplió la profecía del oráculo de Delfos.

El ya rey Edipo y Yocasta llegan a tener cuatro hijos, los cuales fueron llamados Antígona, Eteocles, Polinices e Ismene. Y no fueron malos años, pero un día una epidemia se cebó con la ciudad y Edipo acudió de nuevo al Oráculo para conocer el origen de tanta desgracia. La respuesta del mensajero de Apolo fue contundente: todo pasaría cuando fuera descubierto y desterrado el asesino del anterior rey.

Edipo, preocupado por su familia, consultó al prestigioso vidente Tiresias con la esperanza de acabar con la plaga que asolabaTebas. Pero lo que descubrió lo dejó perplejo y horrorizado, descubrió que aquel a quien había dado muerte años atrás era Layo, que era su padre verdadero, y que efectivamente, y tal y como le habían predicho, había acabado casándose con su madre.


La verdad era demasiado despiadada… Yocasta se suicidó al comprender que su marido era en realidad su hijo perdido y sus hijos Eteocles y Polinices lo maldijeron de por vida. Sólo Antígona se queda con él hasta que muere de viejo. Viejo y ciego desde aquel fatídico día, pues al enterarse de la verdad, Edipo se quita los ojos con un broche del vestido de Yocasta.

De este mito nace el complejo de Edipo, que en psicología se utiliza para referirse a los hijos que sienten amor hacia su madre pero desprecio hacia su padre.

Texto sacado de aquí.

> La historia continúa, lee la historia de Antígona

viernes, 30 de septiembre de 2016

La maldición de Casandra - Mitología Griega



Casandra era hija de Hécuba y Príamo, rey de Troya. Su belleza era tan deslumbrante que Apolo, el dios del sol, le ofreció regalarle el don de la profecía si se convertía en su amante.  Casandra accedió, tentada con conocer el futuro, pero cuando Apolo intentó cobrar su recompensa ella se rehusó tajantemente a cumplir su parte del trato.

Enojado por el rechazo y profundamente ofendido por el engaño, Apolo reaccionó de una forma bastante habitual entre los olímpicos: pensó en un castigo ejemplar, algo que le permitiera cicatrizar su autoestima pero que de ningún modo comprometiera la palabra empeñada.

Apolo cumplió su parte del trato. Le entregó a Casandra el don de predecir el futuro, de saber de antemano cada episodio, cada muerte, cada victoria, de anticiparse incluso a las visiones más arrebatadoras de los profetas. Y junto a este don el dios añadió una breve pero demoledora maldición: nadie, absolutamente nadie le creería.

Fue así que Casandra conoció el futuro, e intentó prevenir a su padre sobre los ejércitos aqueos, de Aquiles, Odiseo, y las estratagemas de los engañosos griegos. No obstante, rápidamente descubrió que conocer el futuro no sirve de nada si nadie era capaz de creerle.

El mito de Casandra fue inmortalizado en la Ilíada, pero continuó inalterable a través de los siglos, hasta que el filósofo francés Gaston Bachelard lo utilizó para acuñar una teoría muy curiosa: el complejo de Casandra.

En 1963, la psicóloga Melanie Klein realizó una hermosa interpretación del mito de Casandra. Allí sostiene que la princesa troyana representa la moral humana, aquella porción de nosotros mismos que conoce los peligros de encarar ciertos actos, pero que rara vez es escuchada a tiempo.

En cierta forma, Casandra es la consciencia moral de Troya, desoída y ridiculizada por una excesiva confianza en sí misma.

La psicóloga jungiana Laurie Layton Schapira también estudió a fondo los factores que integran el complejo de Casandra. Todos -sostiene- padecemos algún grado más o menos equilibrado de esa "maldición". Por ejemplo, la mujer que SABE que determinado hombre no le conviene, pero que prefiere ignorar sus predicciones instintivas sublimando sus propias capacidades, por ejemplo, la esperanza secreta de cambiar la personalidad del otro.



El final de Casandra fue decididamente trágico. Intentó, en vano, alertar a su padre sobre la verdadera naturaleza del caballo de Troya y la caída de la ciudad. Durante la masacre y los saqueos, Casandra buscó refugio en el templo de Atenea, donde fue abducida por Ajax y luego por el propio rey Agamenón, que la tomó como esclava y concubina. Poco tiempo después fue asesinada por la esposa de Agamenón, y hermana de la hermosa Helena, Clitemnestra.

Ahora bien, este final plantea una duda razonable. Si Casandra conocía el futuro, sabía que no encontraría refugio en el templo de Atenea. De hecho, podemos pensar que el conocimiento absoluto del devenir le permitiría huir de la ciudad de Troya sin recibir una sola herida. No obstante, eligió el martirio, el sacrificio, acaso creyendo que ningún futuro se perfila venturoso para los profetas que son ignorados.


El definitiva, el pronóstico siempre es menos importante que la credibilidad del profeta.



Texto sacado de aquí.

El origen de Piscis - Mitología Griega

< Leyenda anterior (bastante recomendable leerla primero)

LA HUIDA DE TIFÓN




Mientras la guerra entre dioses y titanes  estaba en su máximo apogeo, Afrodita y su hijo Eros (más conocido como Cupido) se hallaban muy lejos, descansando a orillas del río Éufrates. La delicada diosa y su hijo se habían marchado los primeros del Olimpo. No compartían en absoluto la afición por las guerras en las que los demás dioses, por un motivo u otro, siempre se veían envueltos. Las armas que les interesaban eran las que desplegaban los amantes para engatusarse y las únicas conquistas que les placían eran las del corazón.


Afrodita y Eros sintieron algo de viento y pensaron que Tifón les había descubierto y les perseguía, llamaron a las ninfas del río. Éstas les convirtieron en dos peces, los ataron con una cuerda para que Afrodita no perdiera de vista a su hijo. Tras una larga huida paseo por debajo del agua, llegaron al palacio submarino de las ninfas. Allí estuvieron hasta que les llegaron noticias de que Tifón había dejado de molestar. Para recordar a los simpáticos peces en los que se habían convertido, los dioses del amor los colocaron en la hermosa constelación de Piscis.


Texto basado en este otro.

El volcán etna - Mitología Griega



Nunca hubo un monstruo tan monstruoso como Tifón. Tifón era fruto de la rabia acumulada de Gea. La diosa Madre no soportaba que sus hijos, los Titanes, hubieran sido derrotados por sus nietos, los Olímpicos. Hacía poco que Gea había lanzado contra estos a los Gigantes, y la verdad es que Zeus y sus hermanos disfrutaron vapuleándolos. Con Tifón fue muy diferente. Todos los dioses, a los que se debería suponer curados de espanto, salieron corriendo a esconderse nada más divisarlo desde el Olimpo.


 Minerva, la diosa guerrera, tuvo que insistir mucho para que Zeus saliera a enfrentarse con Tifón. En los primeros encuentros ganó Tifón. Finalmente, Zeus se sobrepuso. Descargando sucesivas andanadas de rayos, logró sepultarlo en Sicilia. De hecho Tifón sigue allí; cuando se agita bajo tierra brotan llamas y columnas de humo del volcán Etna.


Texto sacado de aquí.

El origen de Acuario - Mitología Griega


 EL MITO DE GANÍMEDES



El hijo del rey Tros de Troya, Ganímedes, era el más hermoso de los jóvenes de la Tierra. Por ello, los dioses lo eligieron para que siempre llevara la copa dorada de néctar de los dioses y le concedieron el don de la eterna juventud. En versiones posteriores, Zeus, el rey de los dioses, deseaba al joven. Disfrazado como el águila de la misma constelación, Zeus raptó al muchacho y lo llevó al Olimpo para convertirlo en su copero personal.


Este rapto de Ganímedes llevado a cabo por Zeus, tuvo muchas repercusiones en el monte Olimpo. Su llegada desplazaba a Hebe, diosa de la juventud e hija de Hera, esposa de Zeus. Ésta se sintió ofendida por el insulto a Hebe, y por la vergüenza de saber que Zeus se había enamorado de un chico. La actitud de su esposa enfureció a Zeus, que glorificó a Ganímedes dándole un lugar en las estrellas, formando así la constelación que hoy conocemos como Acuario.


Texto sacado de aquí.