martes, 13 de diciembre de 2016

Yggdrasil - Mitología Nórdica





En la mitología nórdica, el mundo es representado por el fresno Yggdrasil o árbol de la vida, nexo entre los nueve mundos, símbolo de la unión y la universalidad.

Midgard, la tierra de los hombres se presenta de forma circular y rodeada por un gran océano. En el centro de ésta, hay un árbol, un fresno, cuyas ramas ascienden hasta el cielo y cuyas raíces llegan hasta los infiernos, donde habita un dragón, que las roe de continuo hasta el Rangarök o fin de los tiempos.  Allí, en las raíces, también se encuentra una fuente de la que emana la sabiduría oculta.
Una ardilla, con la misión de transmitir mensajes entre el águila de la copa y la serpiente que se enrosca en las raíces, recorre el tronco. Hay un ciervo que se alimenta de las ramas, y de su cornamenta surgen ríos. También  hay una cabra, que da aguamiel, la bebida de los guerreros en el palacio de Odín, quien, según la leyenda, se sacrificó colgándose de este árbol para obtener la sabiduría de las runas.




Asgard, en los cielos, es el hogar de los Aesir (dioses del cielo) y los Vanir (dioses de la tierra). Vanaheim pertenece a los Vanir, y se sitúa debajo de la tierra. Jotunheim, el país de los gigantes, se encuentra entre las raíces del árbol, al igual que el reino de los muertos, Helheim, dominado por la diosa Hel. Existe un puente de acceso a Asgard bien custodiado por dos gigantes, el Bifrost, que suele ser representado como un arco iris. Además, existe el mundo de los elfos, (Svartálfaheim el de los elfos oscuros y Alfheim el de los elfos de la luz), el mundo de las tinieblas o Niflheim  y Muspel o Muspelheim, o el reino del fuego, mundo primordial.



Texto sacado de aquí.

Río Estigia - Mitología Griega





El río Estigia es uno de los cinco ríos que rodean el reino del Hades, o del submundo, y el más conocido y venerado en la antigüedad. Los otros cuatros son Aqueronte, Cocito, Flegetonte y Lete.

Para los dioses no había nada más sagrado que jurar por el Estigia. Algunos cuentan que sus orillas eran tan nauseabundas y fétidas, que sólo un trago de sus aguas producía la muerte inmediata. De hecho, más de una vez algún que otro desafortunado fue condenado por Zeus a beber de él. Otros decían que del río Estigia salían burbujas de fuego, como si estuviera en constante ebullición. Y también es conocida la leyenda en la que Tetis sumergea su hijo Aquiles en el Estigia, dándole con ello la inmortalidad (bueno, menos en el talón, que fue por donde su madre lo agarró durante el proceso).

El Estigia separa el mundo de los vivos del de los muertos. Su largo recorrido rodeaba al Hades nueve veces. Su nombre significa “odio”, pues por el pasan las almas coléricas y furiosas cuya condena es terminar ahogadas en sus pútridas aguas.


Muchos creen que Caronte, el barquero encargado de trasladar las almas al otro lado, cruzaba el Estigia. En realidad esto no es así. En realidad, este personaje cruzaba el río Aquerón. Al final del trayecto le esperaba el famoso Cerbero, un perro monstruoso de tres cabezas, enorme mandíbula y cola de serpiente, que guardaba las puertas del Infierno. Su misión era dejar pasar a las almas y no permitirles salir jamás. Caronte sólo llevaba a aquellos pasajeros que le pagaban un óbolo, la moneda que era puesta en la boca de los difuntos al morir. Los que no podían pagar eran condenados a vagar cien años por el río hasta que ellos mismos encontraran la entrada o bien el taciturno y viejo barquero los llevaba gratis.

Pero el Hades o inframundo no sólo alojaba al infierno y a las almas sin perdón. Allí terminaban todos. Sólo que los héroes tenían su propio paraíso, las conocidas como Los Campos Elíseos. Una vez pasada la entrada y al Cerbero, allí estaba el Asfódelos, donde iban a para la mayor parte de las almas y cuya existencia era bastante tenebrosa y lúgubre.

El terrible Cerbero era hijo de Equidna y Tifón, los cuales fueron ya padres de varias criaturas monstruosas, como Quimera, la Hidra o el León de Nemea.


Cuenta la leyenda que cuando Orfeo fue en busca de su amada Eurídice, su música era tan dulce que Cerbero no opuso resistencia alguna a su paso…





Texto sacado de aquí.

Caronte - Mitología griega





Según la mitología griega, Caronte es el barquero encargado de transportar las almas de los muertos a través de la laguna Estigia (algunos dicen que del río Aqueronte) hasta el reino del inframundo gobernado por Hades. Entra dentro de sus atribuciones rechazar a aquellos difuntos que no puedan pagar el pasaje al no haber sido enterrados con una moneda en la boca (el famoso óbolo). En las obras clásicas se le describe como un anciano alto, delgado, de barba y pelo canos, y con llamas en los ojos. Viste unas pieles y empuña una larga vara con la que golpea a los espíritus de los muertos cuando no reman con la suficiente rapidez, o cuando protestan demasiado. Todos los autores coinciden en señalar su carácter taciturno y malhumorado.

La figura de Caronte se menciona por primera vez en la Grecia antigua hacia el 500 a.C. en la Miníada, poema épico de Pausanias. Su aparición tardía se puede explicar desde un punto de vista sociológico: si la aristocracia tenía sus propios guías al otro mundo, como eran Hypnos y Thanatos, Caronte lo era de los grupos populares, y al ganar estos importancia con la consolidación de la democracia, su Psicopompo comienza a aparecer en las representaciones iconográficas y literarias.

Pese a resultar un personaje carismático, Caronte no tiene demasiada historia más allá de su monótona función. Algunos autores lo creen hijo de Érebo y Nix, y por tanto casi un dios, pero no aclaran, por ejemplo, si el propio Caronte tuvo alguna vez hijos, o por qué realiza su labor; nadie sabe si está castigado a viajar eternamente de una ribera a otra de la Estigia o si lo escogió por voluntad propia.

En cuanto a la Literatura Clásica, Caronte es apenas un extra en las historias de algunos héroes necesitados de un poco de atrezzo infernal para sus aventuras en el inframundo. Constituía un interesante obstáculo a salvar, ya que en teoría ningún humano vivo tenía permitido subir a su barca. Pero así a todo Hércules lo logra por fuerza bruta, Orfeo gracias al hechizo de su canto, y Eneas mostrando una rama de oro, salvoconducto divino proporcionado por la sibila de Cumas.

Dante recuperó al personaje para el principio de la Divina comedia, cambiando su destino habitual, el Hades, por el infierno cristiano. Tal vez gracias esta pequeña adaptación cristianizadora, Caronte ha sobrevivido en el imaginario colectivo hasta llegar nuestros días, aunque ahora lo imaginemos como una figura hierática vestida con una túnica oscura cuya capucha le tapa la cabeza y que conduce su barca sin dirigir palabra a los pasajeros. Así lo podemos encontrar en obras tan dispares como la película Scoop, de Woody Allen, o el maravilloso relato breve “Caronte”, de Lord Dunsany.


Caronte es mencionado en varios de los relatos de Luciano que componen su obra Dialogo de los Muertos; en ellos se muestra locuaz y sobre todo mordaz con las almas que transporta; en uno de estos relatos Caronte exige a Menipo que le pagué por haberlo trasladado, pero este le recuerda que él no descendió al Hades obligado, si no por propia voluntad (suicidio) y le replica que si es por el pago, entonces que lo regrese a la otra orilla a lo que Caronte se niega por temor a ser castigado por Eaco (uno de los jueces del infierno).



viernes, 9 de diciembre de 2016

La creación de Hawái - Mito maorí

MAUI




Según el mito, Maui y sus hermanos iban de pesca cada día. Aunque Maui no era un gran pescador, tuvo una imaginación desbordante y fue un verdadero maestro en el engaño. En varias ocasiones cuando no atrapó ningún pez, decidió robar uno que había atrapado uno de sus hermanos y pretendió que fuera suyo.

Cuando sus hermanos por fin decidieron que no podían seguir aguantando sus mentiras, dejaron de llevarle con ellos. En casa, su madre, Hina, le reprendió por no haber traído ni un solo pez para comer. Después de algunos días le dijo que se fuera a ver a su padre para obtener el anzuelo mágico, llamado Manai-ka-lani, con lo que podría atrapar tantos peces cuantos necesitara. Maui hizo lo que le había aconsejado su madre y después de obtener el anzuelo mágico decidió unirse a sus hermanos cuando fueron a pescar.

Dada su fama de embustero, los hermanos no quisieron que les acompañara. Le dijeron que la barca era demasiado pequeña para todos y tuvo que quedarse en casa. Ese día los hermanos consiguieron atrapar un tiburón y nada más. Cuando regresaron a casa, Maui les dijo que habrían podido atrapar más peces si le hubieran dejado ir con ellos. Pero ellos todavía se sintieron engañados y no le quisieron hacer caso.

Finalmente, decidieron perdonarle y le permitieron acompañarles. Esta vez zarparon muy lejos de la isla de Maui y hasta llegaron a la alta mar. A pesar de que Maui también estaba allí con ellos no consiguieron atrapar nada más que tiburones. Los hermanos se burlaron de él porque había prometido un sinfín de peces. En ese momento, Maui decidió usar su anzuelo Manai-ka-lani y como cebo usó una gallina roja que era la preferida de Hina.

Dijo unas palabras mágicas para que le ayudaran atrapar a la gran Ulua (una especiede pez de la familia Carangidae). Después de hacerlo, el fondo del mar empezó a moverse y se produjeron unas olas muy grandes. Dos días después Maui todavía estaba con la caña de pescar en la mano, luchando contra las olas enormes y esperando que el pez se cansara. Cuando por fin el pez no pudo más y cedió, Maui ordenó a sus hermanos que le ayudaran a sacarlo del mar. Después de mucho esfuerzo consiguieron hacerlo, pero lo que apareció en la superficie no era un pez sino un trozo de tierra. Uno de los hermanos decidió desobedecer a Maui y soltó la caña. En ese momento, la cuerda se rompió. La tierra se cayó detrás de ellos y se estalló en trozos, formando las islas Hawái y dentro de ellos también la isla de Maui.


martes, 6 de diciembre de 2016

Faetón, hijo del Sol - Mitología Griega


Erídano


El mito de Faetón y Helios nos cuenta la historia del carro del dios Sol. Un día uno de los hijos del Sol, Faetón, visitó a su padre Helios, el Sol, que estaba en el palacio sentado en su trono rodeado por sus colaboradores: el día, el mes, el año, la centuria, las horas, la primavera, el verano, el otoño y el invierno.

El padre Sol, que brillaba en todo su esplendor, quiso saber el motivo de su visita. Faetón dudaba de su paternidad porque sus amigos se reían de él y le decían que no era el hijo de Helios, pero el Sol no sólo le aseguró que era hijo suyo y de la ninfa Climena, su madre, sino que quiso probárselo concediéndole un deseo.

Faetón le dijo a su padre que su deseo era hacer lo mismo que hacía él todas las mañanas, conducir su carro de fuego a través de los cielos; pero el Sol le replicó que ese era el único deseo que no podía cumplir porque ese viaje era muy peligroso para él.

Faetón insistió diciéndole que si era realmente su hijo podía hacer lo mismo que hacía él. Mientras tanto el paso de las horas hacía cada vez más urgente la decisión del Sol, ya que faltaba muy poco para que llegase la diosa Aurora para dar paso a su carro de fuego.



La luna ya había desaparecido en el horizonte y las estrellas se habían apagado cuando Helios y Faetón salieron en busca del fantástico carro que brillaba en todo su esplendor.

Antes que el dios Sol tomara la decisión, Faetón saltó sobre el carro y se acomodó en él para partir.
Viendo que era inútil tratar de convencerlo y mientras trataba de protegerle el rostro del calor con un ungüento mágico y le colocaba una corona con sus rayos, las diosas de las Horas le acomodaban los arneses de oro.

Helios no cesaba de hacerle recomendaciones antes de partir; debía mantenerse siempre en el medio, ni muy alto ni muy bajo y seguir el mismo rumbo cotidiano que él recorría en forma cotidiana. Le aconsejó que mantuviera firme las riendas y que no abusara del látigo y que se cuidara de los peligros que pudieran acecharlo; pero antes de que pudiera continuar Faetón partió y los alados corceles lo llevaron hacia lo alto perdiéndose en los cielos e iniciando el camino del nuevo día.

Pero el carro se movía demasiado y los caballos se asustaron, corrieron más velozmente e impidieron a Faetón detenerlos; y antes que pudiera intentar nada, perdió el rumbo.

Al perder la ruta cotidiana, el Sol de la corona de Faetón comenzó a calentar las constelaciones y se fue alejando cada vez más de la Tierra. Faetón entró en pánico y perdió el control abandonado las riendas de sus caballos, los que siguieron su desenfrenada carrera transitando por lugares donde nunca antes habían estado, chocando con cuerpos celestes y provocando un verdadero caos cósmico. La Tierra, la Luna y el Cielo se cubrieron de llamas ardientes y todos los habitantes del planeta trataban de salvarse del incendio. Cuando se acercó demasiado a la Tierra provocó los desiertos y las distintas tonalidades de piel.

El dios Júpiter se estremeció cuando vio a la Madre Tierra agonizando y envió un rayo salvador que destrozó el carro de fuego y apagó el incendio. Faetón cayó en el río Erídano desde los cielos en llamas y las ninfas del agua rescataron su cuerpo, sepultando a quien había osado igualar al Sol.
Helios apesadumbrado por la muerte de su hijo se negó a salir con su carro de oro dejando en penumbras a la Tierra hasta que Júpiter lo convenció de volver a calentar el mundo con sus rayos.
Sollozando tomó firmemente las riendas de su fabuloso carro de fuego y se lanzó hacia el cielo azul. 

En recuerdo del caído Faetón Zeus colocó en el cielo una nueva constelación, Erídano. Que puede hacer referencia al recorrido del carro o al río en el que cayó.



Texto sacado de aquí.

domingo, 4 de diciembre de 2016

La Osa Mayor - Mitología Griega


ZEUS Y CALISTO - OSA MAYOR Y MENOR


Cuentan que Zeus, dios del Olimpo, se enamoró perdidamente de una ninfa cazadora de los bosques, por nombre Calisto, habitante de los bosques de Arcadia. Seducido, Zeus la hizo su amante, pero Hera, su esposa, no pudo resistir la afrenta y, celosa de su rival, la convirtió en osa.

Así quedó Calisto, presa en un cuerpo que no era suyo, cuando un buen día se topó con Arkas. Arkas era su propio hijo, pero éste, no reconociéndola en forma animal, armó su arco y se prestó a dispararle una flecha. Rápido, Zeus apareció ante él y le explicó lo sucedido y quién era en realidad esa osa.

A pesar de convencerlo, Zeus no quedó tranquilo, pues aquella historia podría volver a repetirse y no estar presente. Decidido, el dios del Olimpo cogió a su amada Calisto, en forma de oso, por el rabo y la lanzó hacia el cielo. Pero no contento, Zeus transformó también a Arkas en oso y cogiéndolo nuevamente por la cola, también lo envió hacia el cielo, junto a su madre. Desde entonces, Arkas forma la constelación de la Osa Menor, y su estrella menor, la que luce en la punta de su cola, la Estrella Polar es hoy día la guía de todos los navegantes.


Sin embargo, el celo y el rencor de Hera volvió a aparecer y no contenta con que cada día Zeus pudiera ver a su amada Calisto en el cielo, ordenó a su hermano Poseidón que intercediera para evitar que jamás Arkas y su madre Calisto pudieran acercarse al mar. Y desde entonces, aquello se cumplió, pues ninguna de las dos constelaciones puede ocultarse, y permanecen siempre visible, salvo en México, donde una parte de su cola se pierde en el horizonte.

Texto sacado de aquí.

miércoles, 2 de noviembre de 2016

Las Nornas - Mitología Nórdica



Las Nornas. El mito de las Nornas es una de las creencias más antiguas que pueden encontrarse en Noruega, ésta conforma parte importante de la mitología nórdica clásica y desde ese entonces podemos conocer relatos de estos seres gracias a los relatos que sobrevivieron de la tradición escandinava. En la creencia antigua las Nornas eran una raza completamente constituida por mujeres especiales, las cuales se fueron extinguiendo poco a poco hasta quedar solamente tres, las mismas se llamaban Urd ("lo que ha ocurrido"), Verdandi ("lo que ocurre ahora") y Skuld ("lo que deberá suceder").

En la mitología nórdica las nornas eran muy importantes pues ellas se encargaban del destino de todos los mortales, se dice que vivían bajo las raíces del árbol Yggdrasil, el cual era el árbol del mundo y allí se pasaban los días tejiendo el tapiz que determinaba el destino de cada una de las personas, por eso se las asocia directamente como representación del destino mismo en todas sus formas.

Cuando las nornas decidían que una persona debía morir por ejemplo, ellas simplemente tomaban uno de sus hilos y los cortaban, así es como de inmediato aquella persona perdía la vida, sin embargo no tienen que ver por ejemplo con la enfermedad, ya que solamente definen el tiempo en el que su alma sale de su cuerpo y entonces la misma se dirige hacia el inframundo en donde están todas las demás almas esperando que lleguen en un mar de almas mayormente, pero claro que cada uno tiene su destino fijado incluso luego de la muerte, en otras mitologías estas mujeres también existen con otros nombres.



Texto sacado de aquí.